El ojo de Filipo II

 


Todos conocemos al padre de Alejandro Magno, a Filipo II,  un hombre con una herida de su ojo derecho.

Ilustración superior de Panaiotis Kruklidis, inferior de Seán Ó’Brógáin


Todos conocemos al padre de Alejandro Magno, a Filipo II, como a un hombre con una destacable barba y una cara llena de cicatrices. Pero entre todas ellas, podemos destacar una, una herida que le acompañó gran parte de su vida y describe perfectamente a este gran héroe macedonio. Hablamos de la herida de su ojo derecho. 

A pesar de las varias teorías existentes y el debate aún existente de su origen, la teoría que más fuerza tiene es la que ha llegado de las fuentes de Diodoro, Justino y Estrabón. Estos afirman que sucedió durante el asedio de la ciudad de Metone (Macedonia), y que fue causada por una flecha lanzada por un defensor. Esta ciudad, controlada por los atenienses, cayó en manos de los macedonios en el siglo IV a. C., tras un largo asedio dirigido por Filipo II, quien quedó tuerto tras la batalla.

Una herida que demuestra la valentía del rey macedonio al estar en primera línea de batalla junto a sus soldados, una valentía que heredará su hijo, Alejandro Magno.


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