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El sueldo de los legionarios romanos

 


Imagen inferior del videojuego Imperator: Rome 


En muchas ocasiones habremos oído que los soldados romanos eran pagados con sal, y que de ahí viene la palabra salario (salarium), pero no es verdad. La paga de un soldado siempre se llamó stipendium. En algún momento de la historia, la palabra salarium (relativo a la sal) se usó para referirse a la paga, aunque se desconoce el porqué. Poco a poco diferentes autores fueron dando forma a esta errónea teoría proponiendo diferentes relaciones etimológicas, ninguna con verdadera fuerza.


Los legionarios cobraban en sestercios, siendo estos de plata y los cuales equivalían cada uno a un cuarto de denario. En tiempos de la República estos cobraban 450 sestercios al año, cantidad que fue doblada por Julio César. Esos 900 se repartían en tres pagos al año de 300 de cada uno. En el año 89 d.C Domiciano subió cada pago a 400, haciendo un total de 1200 sestercios al año. Caracalla, en torno al año 211 d.C,  la incrementó considerablemente, lo que provocó las críticas de senadores como Dión Casio. Macrino su sucesor, decidió recuperar los sueldos anteriores a Caracalla, lo que provocó su derrocamiento.


Sin embargo, la cantidad variaba muchísimo. Por un lado debían contribuir a un fondo funerario, aunque también recibían sobresueldos para comprar artículos que necesitasen. Luchar con valentía también era recompensado, pudiendo recibir los títulos de sesquipliciarus y duplicarius, que les hacían cobrar un 50% más o el doble, respectivamente. Al jubilarse cada legionario cobraba 12.000 sestercios. Otra fuente de ingreso eran los donativos, así como la bonificación que cada nuevo emperador solía conceder al ascender al trono, normalmente una suma de 300 sestercios. También otra fuente de ingresos importantes provenía de los botines de guerra. En cada unidad el portaestandarte hacía de banquero, y en cada cuartel había una especie de banco donde cada legionario podía depositar sus ahorros, hasta un total de 1000 desde Domiciano. 


Si hacemos comparativas, en los siglos I y II d. C, un centurión cobraba hasta 20.000 sestercios. El valor de un medimno de trigo (31 kg aprox.) era de 3 sestercios y el de una pequeña granja era aproximadamente de 100.000. Para entrar en el senado, debías tener una riqueza de 1,2 millones, aunque eso se quedaba ridículo para Séneca, quien llegó a tener 300 millones. 



Hoja del libro Legiones de Roma (Stephen Dando Collins)


Bibliografía: 

-Legiones de Roma: La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas (Stephen Dando Collins).

-https://spanish.stackexchange.com/questions/26500/es-la-etimolog%C3%ADa-de-salario-realmente-relativa-a-la-sal-con-que-se-pagaba-a-l




El trofeo griego

 

Ilustración superior de Sandra Delgado, inferior de Steve Noon


En el mundo griego, la guerra siempre estaba acompañada de ceremonias y rituales religiosos, como por ejemplo la dedicación a los dioses de parte del botín. Este incluía armas capturadas al bando vencido, las cuales eran llevadas a los santuarios para exhibirlas, a excepción de una parte, las mejores que encontraban, que se quedaban en el campo de batallas en forma de trofeo. Levantar un trofeo era un símbolo y un recuerdo de la victoria, además de un rito establecido dentro de la guerra hoplita. Su carácter sagrado, explica que  estuviera protegido por una sanción religiosa y se respetase, evitando su destrucción por el enemigo, a pesar de ser un recuerdo de derrota para ellos. 

Desconocemos el origen de este ritual, ya que no existen testimonios textuales ni arqueológicos antes del siglo V a. C. El trofeo, podía ser o una especie de monumento duradero, o bien un “maniquí” de madera vestido con las armas de los vencidos, dándole  una apariencia humana. Una de las primeras menciones  que tenemos sobre este segundo tipo, es en la obra de Esquilo Los siete contra Tebas (467 a. C.), cuando el rey tebano Eteocles promete a los dioses que si consigue la victoria, levantará un trofeo vestido de armas enemigas, entre otras cosas. El origen de la palabra “trofeo” lo encontramos en “tropaion”, que procede del vocablo griego “trope”, que significaba vuelta, ya que se construía cerca del  lugar donde el ejército enemigo comenzaba a retirarse, y por tanto donde comenzaba la victoria. Normalmente se colocaban colgando sobre el tronco de un árbol o sobre una estaca de armas. Junto a él, podía colocarse una inscripción conmemorativa. Curiosamente, cuando no había una victoria clara de ningún bando y ambos la reclamaban, se podían levantar dos trofeos, como ocurrió en la histórica batalla de Mantinea (362 a. C.). 

Lo que está claro es que no había trofeo sin victoria y victoria sin trofeo. El trofeo griego era un claro ejemplo de la unión guerra y religión, la cual fue durante mucho tiempo la base del mundo griego. Una unión que veremos además a lo largo de toda la historia.


Bibliografía: 

-Desperta Ferro Historia Antigua y medieval  n.º 37 "Tebas victoriosa" (Artículo de María del Mar Gabaldón Martínez)


La Legio X Equestris y qué fue de ella



 Ilustración inferior de Peter Dennis


Conocida como la Legio X Equestris, esta legión llegó a ser la  más famosa de su tiempo y la favorita de Julio César. Fue creada por este último en algún momento del siglo I a. C. y sirvió junto a él durante la guerra de las Galias y gran parte de la segunda guerra civil romana. Tales fueron sus éxitos y su lealtad que César la tomó como su guardia personal. A pesar de todo ello, las fuentes no vuelven a hablar de tal legión tras la muerte de su creador y líder. ¿Qué fue de ella entonces?. La hipótesis que más ha sido aceptada desde su publicación en  es la de Theodor Mommsen, quien afirmaba que tras el asesinato de Julio César, la legión se convirtió en la Legio X Gémina de Marco Antonio. Sin embargo, son muchos los historiadores actuales que no están de acuerdo con él, y desacreditan su teoría.

Pero por otro lado, también  se encontraba en esos tiempos otra Décima Legión, la Legio X Fretensis, de Augusto, y esta ha hecho dudar a los historiadores si la famosa Legio X Equestris pudo convertirse en la Fretensis. Una nueva hipótesis con bastante fuerza es la defendida por Stephen Dando-Collins. Esta afirma que tras la batalla del Estrecho de Otranto, en el contexto de la segunda guerra civil de la República romana, la famosa legión de Julio César  adoptó el nombre de fretensis, que significa "del estrecho", y tras la muerte de César fue heredada por Augusto. Esta será muy importante en la historia del imperio romano y sobrevivirá hasta el siglo IV D.C, cuándo se dejará de oír de ella, de la posible famosa legión de Julio César, la famosa Legio X Equestris.


Bibliografía: 

-Legiones de Roma: La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas (Stephen Dando Collins)

Los colores que vestían los soldados romanos



Ilustración inferior de Ángel García Pinto
 

Desde que tenemos recuerdo hemos visto a los romanos vestidos de rojo, sin embargo, no todos iban de ese color. El rojo era el color utilizado por los romanos para los estandartes y con el que más se identificaban, posiblemente porque se consideraban descendientes de Marte, dios de la guerra, y este era representado por el color rojo, ya que así es la sangre. Además, era un color muy usado por muchas civilizaciones en la antigüedad, y especialmente los romanos hicieron gran uso de él, tanto en el aspecto militar, como en el artístico o religioso. El imperio persa aqueménida por ejemplo,  usaba el color rojo en sus estandartes por ser un tinte muy duradero (lo cual depende también depende de cómo se produjese el tinte), pero podría ser un buen motivo de por qué los romanos hicieron tanto uso de él.  

En cuanto a los legionarios, hoy en día se debate cuál era el color de sus uniformes. Lo primero a tener en cuenta es que en aquellos tiempos no había uniformes como tales, simplemente, se les exigía a los soldados unos requisitos generales y estándares en el armamento, pero dentro de estos, el casco, la coraza o color de túnica variaba. También hay que tener en cuenta que las túnicas de los soldados cambiaban según donde se encontraban, ya que utilizaban los recursos que tenían a su alcance y que se comercializaban en la zona. 

En el siglo II d. C., Arriano describió las túnicas que llevaba la caballería durante los ejercicios de distintos colores, aunque la mayoría de color rojo. Vitruvio, un famoso arquitecto romano, afirmaba que los tintes más baratos y fáciles de obtener eran el rojo y el amarillo. Por otro lado, se piensa que el azul se habría usado exclusivamente por los infantes de marina, a excepción  de la Legio XXX Ulpia Victrix, la cual iba de azul, a pesar de no ser marineros, ya que uno de sus emblemas era el dios Neptuno. También hay fuentes que hablan de que para los desfiles se usaba el blanco. Muchos historiadores también defienden la idea de que es muy probable de que hubiesen muchos soldados con las túnicas sin tintar, quedandose de color blanco grisáceo, ya que estaban hechas de lana.  Una versión también existente, indica que el rojo se reservaba para las batallas y las túnicas de color blanco grisáceo sin teñir para el campamento y otras tareas. Si hablamos de túnicas decoradas, debemos irnos hasta el Bajo Imperio, de donde tenemos fuentes visuales.



Legionario romano sin armamento (Graham Summer)



Romano del Bajo Imperio

En resumen, lo más probable es que una gran cantidad de legionarios fueran de rojo, pero también de otros colores y tonos. Dependiendo principalmente de la zona, la legión, época...etc.


Bibliografía:

-La guardia pretoriana en combate I: El equipamiento. (Artículo académico de A. Raúl Menéndez Argüín)

-Legiones de Roma: La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas (Stephen Dando   Collins)

-En torno al origen de las enseñas militares en la antigüedad ( Fernando Quesada Sanz)


La música en las legiones romanas

 


Ilustración superior de Peter Dennis


Todas las legiones contaban con una serie de hombres desarmados, con una apariencia similar a la del portaestandarte, que llevaban consigo instrumentos como el cornu, la buccina o el lituus. Sin embargo, no hay constancia de que tocaran música sobre la marcha. Por el contrario, sí sabemos que su función principal era la de transmitir órdenes tanto en la batalla como en la marcha. Estos músicos vestían de forma ligera, pudiendo ir menos o más protegidos, utilizando desde chalecos de cuero sobre las túnicas hasta lóricas squamata o hamata. Además, solían llevar cabezas de animales o gorras de piel encima de sus cascos. Aunque no se tiene mucha información sobre la música militar romana, se ha llegado a la conclusión de que no se hacía uso de instrumentos de percusión como el tambor. 



Instrumentos romanos

Lo que sí sabemos con certeza es que los legionarios tenían sus propios cánticos, pues así lo indican varios autores romanos en algunas fuentes escritas. Cuando marchaban y durante los desfiles de los triunfos, se les permitía incluso hacer cánticos donde ridiculizaban a su general. Un ejemplo de ello fue durante un triunfo de Julio César, donde se sabe que sus tropas se reían de él por medio de canciones hablando de su posible homosexualidad.


Bibliografía: 

-Legiones de Roma: La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas (Stephen Dando Collins)


La novena legión y su desaparición

 

Ilustración inferior de Mariusz Kozik

El desconocimiento de que fue de esta legión dió lugar a numerosas leyendas impulsadas por historiadores y escritores que hicieron de esta legión posiblemente la más conocida hoy en día.

La novena legión comienza a crear su propia historia bajo Julio César, con quien luchó en la guerra de las Galias y a quien fue fiel durante su guerra contra Pompeyo. En tiempos de Octavio Augusto luchó junto a este en la decisiva batalla de Actium y participó en las guerras cántabras, en Hispania. Fue entonces cuando se ganó el sobrenombre de Hispana, ya que se estacionó allí.  Sus destinos fueron varios antes de llegar a Britania en el 43 d. C., participando en su invasión. En Britania fundó la actual ciudad de York, donde nace el origen de la leyenda de su desaparición. Tras ser reemplazada por la Legio VI Victrix, se perdieron las pistas sobre qué fue de ella. 

Fueron muchas las novelas que aprovecharon esto para crear numerosas leyendas. La más destacada y extendida fue la de la muy popular novela de R. Sutcliff The Eagle of the Ninth, de 1954, donde era exterminada por tribus britanas del norte. Sin embargo, en 1970 se descubrió que la Legio IX Hispana fue trasladada a la actual Holanda, donde estuvo hasta el año 132 d. C., cuando fue enviada a Oriente. Es allí donde comienza el verdadero misterio de su desaparición, pues se le pierde el rastro. En una relación de legiones de época de Marco Aurelio ya no se la menciona. Existe la posibilidad de que Roma no quisiera dejar constancia de la IX debido a que hubiera sufrido alguna derrota marcada, o porque sus legionarios hubieran cometido algún acto deshonroso, como huir del campo de batalla. 

Otro final pudo ser la destrucción de la unidad en Judea, lugar en el que se había sucedido una revuelta en época de Adriano o que también hubiera sido aniquilada por tropas partas en el 161 d. C., durante la invasión de estos de Armenia y Siria. Lo único cierto es que se desconoce qué fue exactamente de ella, de la legión que pasó a la historia más por su misteriosa desaparición que por sus hazañas,  de la conocida como... la novena legión.


La vestimenta y armamento del pretoriano romano

 


Desde siempre hemos visto a los pretorianos como la élite del imperio romano, siempre mejor armados que el resto de los legionarios, con capa, plumas en el casco... etc. Pero todo ello es falso. A continuación hablaré de cómo iban realmente los soldados de la Guardia Pretoriana.

La función principal de los pretorianos era una especie de cuerpo de policía política que se encargaba de la seguridad y protección de Roma. Siendo la única legión regular a la que se le permitía acuartelarse en Roma. Por tanto, casi siempre se encontraban medio armados, ya que servían como guardia y no en el campo de batalla. Vestían con túnicas y cotas de mallas, uniformes ligeros. Aun así, cuando un emperador iba en persona a una campaña militar, llevaba consigo a los pretorianos.



Una vez en batalla, los pretorianos sí iban bien armados, pero prácticamente igual que el resto de los legionarios. Ni capa, ni plumas, ni mejores armaduras. Lo único que los diferenciaba del resto de soldados era que llevaban los escudos más curvos y con diferentes símbolos. 



Ilustración de Richard Hook


Además de esto, hay otras diferencias como el portaestandarte que  llevaba una figura diferente a la de un águila, la diosa Victoria, y en la cabeza llevaba piel de león. Si es cierto que al cobrar más que los legionarios normales, tuvieran armaduras más adornadas y decoradas, pero estas se reservaban para los desfiles y triunfos.






Relieve de la guardía pretoriana de gala en un desfile (Museo del Louvre)



Ilustración de un pretoriano basada en el relieve de la imagen anterior (John Shumate)


La letra lambda en los escudos espartanos

 

(Artículo actualizado)

Los hoplitas guerreros espartanos. Batalla de las Termópilas. 300. Esparta. Escudos espartanos

Ilustración de arriba a la derecha de Richard Hook

Se podría decir que en el ámbito militar Esparta fue sin duda la polis que más destacó. Por otro lado, la base de sus ejércitos, como en el resto de los ejércitos griegos, eran los hoplitas. El principal atributo de estos, además de la lanza, era el aspis¹. Un gran escudo que daba sentido a su forma de combate y sobre el cual se creaban las formaciones. Por ello, resulta muy interesante detenernos a comentar el aspecto del escudo espartano, clave para el guerrero espartano.


Es muy común encontrar ilustraciones y representaciones en los que en los que los escudos espartanos aparecen con este símbolo en el centro “Λ”, el cual muchas veces se usa para representar la “A” en estilo griego. En realidad, se trata de la letra griega Lambda, nuestra “L”. 


Los hoplitas solían decorar sus escudos con dibujos y representaciones de distintos motivos, ya fuesen familiares, mitológicos…etc. No obstante, a finales del s. V a.C., en un contexto de numerosas guerras entre las propias polis griegas, estos dibujos serán reemplazados en muchos casos por blasones indicativos de la polis a la que pertenecía el soldado (Desperta Ferro Ediciones, 2016.). De esta forma los miembros de un mismo bando podían identificarse fácilmente. El autor Head (1982) considera incluso que Esparta fue la primera que introdujo el uso de blasones uniformes, lo cual acabaría extendiéndose al resto de polis griegas.


Los hoplitas guerreros espartanos. Batalla de las Termópilas. 300. Esparta. Escudos espartanos

Hoplitas griegos en formación (S. VI a.C.) Se pueden apreciar 
la variedad en los blasones de los escudos.
(Ilustración de Guiseppe Rava) (Fuente)


Esparta, escudos hoplitas espartanos. Letra Lambda.

Batalla de Esfacteria (425 a.C.) Se puede apreciar la uniformidad en la decoración de los escudos espartanos con la letra Lambda como protagonista.(Atribución a Peter Dennis)


Los espartanos usaron la letra Lambda como inicial de “Laconia”, también llamada “Lacedemonia”, que era la región del Peloponeso de la cual Esparta era el centro y núcleo. Y es que el término “lacedemonio” era más usado por entonces que “espartano”, aunque este último fuese el que trascendiera.  Como curiosidad, en la famosa batalla de las Termópilas, que ocurrió tiempos antes, no se usaba todavía el dibujo “Λ” en los escudos, siendo los motivos individuales y personalizados los que se usaban por entonces. Un error muy común en representaciones como en la película 300 (2006), que ya sabemos que no es que se caracterice por el rigor histórico. 


Los hoplitas guerreros espartanos. Batalla de las Termópilas. 300. Esparta. Escudos espartanos

 Batalla de las Termópilas (480 a.C.) (Autor Richard Hook)



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(1) Está muy extendido que el término hoplita procede de hoplón, que vendría a ser el escudo. No obstante, esto es falso. La palabra hoplon (τὸ ὅπλον), se puede traducir como, entre otras cosas, arma o armamento en general (ECHEVARRÍA REY, 2005). Hoplita, por tanto, vendría a significar “hombre armado”.

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Bibliografía: 


DESPERTA FERRO EDICIONES (Editorial) (2016): “El Batallón Sagrado de Tebas”, Tebas victoriosa. Desperta Ferro Antigua y Medieval, 37. 


ECHEVERRÍA REY, F. (2005): “El hoplita y la naturaleza de lo 'hoplítico': un caso de terminología militar de la Grecia Clásica”, Stud, hist., Hª antig., 23, 75-93.


GRIFFITH, G. T. (1935): The Mercenaries of the Hellenistic World, Londres.


HEAD, H. (1982): Armies of the Macedonian and Punic Wars 359 BC to 146 BC (online). https://dinitrandu.com/wp-content/uploads/2018/11/29391428-Armies-of-the-Macedonian-and-Punic-Wars-359-BC-to-146-BC.pdf






El origen de "Veni, vidi, vici"

 


Ilustración superior de Andrey Karashchuk


"Veni, vidi, vici" es una frase muy conocida que todos hemos oído al menos una vez, pero…¿cúal es su origen?.  En el siglo I a. C., aprovechando la guerra civil que sufría Roma, el rey de Ponto Farnaces II, invadió los territorios romanos fronterizos a su reino. Julio César, quien acababa de vencer en Egipto, partió enseguida con el objetivo de acabar con su rival. Teniendo en cuenta la mala situación que había en Roma, César quería acabar con su campaña asiática lo más pronto posible, pues Roma le reclamaba, y así fue. Tras 5 días de campaña, César acabaría con la guerra tras vencer en la batalla de Zela (47 a. C.)  y ser asesinado Farnaces II. 

Fue tan rápida y contundente la victoria que Plutarco menciona que César dijo: "Veni, vidi, vici", cuyo significado es "Vine, ví y vencí". Con esta frase quería simbolizar lo fácil que fue para él acabar con esa guerra que ponía en peligro a Roma. 

Era costumbre que al realizar el triunfo correspondiente a la victoria, se exhibiese al líder enemigo como prisionero. Sin embargo, Farnaces II había muerto en combate, y no podía llevarlo en su desfile triunfal por Roma, por lo que lo sustituyó por un cartel donde estaba escrito el "Veni, vidi, vici". La grandeza de César en una sola frase, un juego de palabras con una sencilla historia que curiosamente sobrevivirá al paso del tiempo, siendo conocida por todos hoy en día.



Sestercio romano con la frase "Veni, vidi, vici"



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El muro de Antonino

 


Ilustración superior a la derecha de Ángel García Pinto

Todos hemos oído hablar sobre el muro de Adriano, aquella muralla fronteriza en el norte de Britania que separaba y defendía a los romanos de las tribus del norte de la isla, pero lo cierto es que más al norte, aproximadamente unos 160 km, había otra muralla. Hablamos del muro de Antonino. Fue erigido por Quinto Lolio Urbico, gobernador de Britania, por mandato del emperador Antonino Pío entre los años 140-142 d. C., es decir, diez años después del de Adriano. El motivo de la creación de este limes fortificado fue adelantar las posiciones defensivas romanas al considerar que la provincia de Britania era ya segura y así garantizar más aún su defensa, y de paso someter a las tribus hostiles que vivían frente al muro de Adriano, en las tierras altas de la Caledonia meridional, quedando estas tribus entre ambas murallas. 






La muralla no era tan sólida como la de Adriano, ya que estaba formada por un muro de turba y tierra apisonada en lugar de piedra, aunque tenía un foso mayor que la primera y contaba además con 19 fuertes. 

La fortificación se abandonó tras el fallecimiento del emperador Antonino Pío, hacia el 162 d. C. A la muerte del emperador Cómodo, aproximadamente 30 años después, el gobernador Clodio Albino retiró gran parte de su guarnición al proclamarse emperador y desplazarse a Lugdunum (la actual Lyon). El abandono de la muralla por parte de los romanos fue aprovechado por las tribus del norte que protagonizaron un gran ataque sobre las fronteras romanas en la isla. Esto llevó al emperador Septimio Severo en el año 208 d. C. a restablecer legiones en el muro de Antonino, ordenando además operaciones de reparación de la muralla, por lo que en ocasiones es citado como "muro de Septimio Severo". 

Fue nuevamente abandonado poco tiempo después tras la sangrienta campaña contra los pictos comandada por Severo. Caracalla, su hijo y sucesor, se conformó con el Muro de Adriano como frontera abandonando los planes de su padre de extenderse más al norte. 



El Muro de Antonino fue inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad en el año 2008 por la UNESCO, a pesar de que quedan muy pocos restos, como parte de las “Fronteras del Imperio Romano”.





Los misteriosos pueblos del mar

 


Durante la Edad del Bronce, en el siglo XIII a. C., una serie de oleadas migratorias masivas provenientes del norte llegaron al Mediterráneo de una forma violenta.


Lo poco que conocemos sobre ellos ha sido tanto motivo de debate entre historiadores, como causa de todos los misterios y leyendas que rodean a los que conocemos como los pueblos del mar. Diferentes hipótesis y teorías de diferentes historiadores se siguen debatiendo, dudandose incluso de la existencia de estos pueblos. 

Durante la Edad del Bronce, en el siglo XIII a. C., una serie de oleadas migratorias masivas provenientes del norte llegaron al Mediterráneo Oriental de una forma violenta. Las causas se desconocen, aunque se piensa que iban en búsqueda de nuevas tierras y recursos. Las consecuencias, sin embargo, si son conocidas. En poco tiempo se enfrentaron y destruyeron a todas las culturas y pueblos que se encontraron. Hablamos por ejemplo de los micénicos, asentados en la actual Grecia, y del famoso Imperio Hitita, situado en Oriente Próximo. Sus victorias se deberian posiblemente a la superioridad numérica y a un posible empleo en las armas de nuevos metales más resistentes como el hierro. 


Si bien los agrupamos como si fueran un mismo conjunto de pueblos, eran en su mayoría independientes y no tenían relación entre ellos, es decir, no estamos hablamos de una confederación de pueblos, si no de distintos pueblos que fueron llegando a esa zona del Mediterráneo de forma seguida y a veces llegaron a aliarse entre sí por intereses comunes.



Posibles movimientos de los pueblos del mar junto a otras invasiones y migraciones

Aunque no todos fueron vencidos, el Imperio Egipcio reinado por Ramses III consiguió vencer a una alianza de estos  pueblos  en varias ocasiones, siendo clave la victoria de la Batalla del Delta del Nilo. La poca información que nos ha llegado de los pueblos del mar es gracias a los egipcios, que fueron el único gran pueblo que supo defenderse.  Procede de ellos el nombre actual que le damos de "pueblos del mar", pues así los llamaban los egipcios debido a que llegaron a las tierras del faraón por el mar.



Batalla del Delta. Bajorrelieve del templo de Medinet Habu

Batalla del Delta (Igor Dzis)


¿Pero cómo acabó esa ola de devastación? ¿Cómo fué detenido el avance de esos pueblos? Como hemos dicho fueron pueblos migratorios, el avance se detuvo con el asentamiento de estos pueblos en las zonas conquistadas, en algunos casos mezclandose con los ya antes asentados. De esta forma se formaron nuevas culturas y pueblos, como posiblemente los filisteos. 


La reina Boudica

 


Ilustraciones de Peter Dennis


Poco sabemos acerca de la vida de la mujer que puso en jaque a los romanos en Britania. El historiador Dión Casio señala que era bastante alta, de mirada fiera y con una larga melena pelirroja que le cubría la espalda. Estaba casada con el rey de los icenos, siendo por tanto la reina. Se piensa que su nombre era Boudica, aunque encontramos también Boadicea en muchos textos. Lo que sí sabemos es que procedería de la palabra celta bouda, que significa "victoria".

Nos situamos en el año 60 d. C., casi 20 años después de la invasión romana del emperador Claudio. Los icenos por entonces eran un reino cliente de Roma, aunque esto cambió con la muerte del rey Prasutago, el marido de Boudica. Los romanos no cumplieron el testamento del rey iceno y enviaron secretarios los cuales asaltaron su vivienda, maltratando a su familia, esclavizando a muchos y haciéndose por la fuerza con sus propiedades. Lo mismo le ocurrió a muchos otros miembros de la élite icena. Boudica juró venganza y extendió la llama de la rebelión por todas las demás tribus, que uniéndose a ella, hicieron de la llama un incendio, un incendio que ponía en peligro la presencia romana en Britania.
 



Congregó al ejército más grande jamás visto en la isla, unos 120.000 hombres, según Dión Casio, aunque se considera una cifra exagerada. El primer golpe de Boudica fue asaltar Camulodunum, cuando las tropas romanas se encontraban en campaña en otros territorios. El asalto fué una masacre, la ciudad fue totalmente destruida y su población asesinada.  Londinium sufrió el mismo destino, aunque esta vez tras ser evacuada, no del todo, por Suetonio, el cual veía imposible defender la urbe. Muchos veteranos y heridos se quedaron para defender la ciudad, como vemos en la ilustración inferior de la portada de este artículo.  Tras atacar otra ciudad más, llegó la batalla definitiva, la Batalla de Watling Street. 

El ejército de Boudica había crecido, y Suetonio por su parte, contaba con dos legiones, un total de 10.000 hombres. A pesar de la superioridad de los rebeldes, la calidad de las tropas romanas fue clave, y causa de la aplastante victoria romana. Boudica murió al poco, bien por enfermedad o bien por suicidio, las fuentes se contradicen. Tras ello, sin su líder, los rebeldes se disolvieron.


Arenga de Boudica a sus tropas antes de la batalla (Radu Oltean)

La respuesta y represión fue tan violenta y cruel por parte de Suetonio que hasta se le fueé denegado el triunfo militar por parte de Nerón, e incluso se le apartó del cargo. Boudica pasó a la historia como una enorme líder que supo reunir y comandar a diferentes tribus en nombre de la libertad. Aunque su liderazgo y tenacidad lo adquirió de la misma forma que adquirió su crueldad y deseo de venganza, tras sufrir de una forma horrible los abusos romanos. Su exceso de confianza así como la falta de entrenamiento y de armamento por parte de su ejército fueron causa de su aplastante derrota. Pero eso no quita que  Boudica fuese recordada con tanta importancia como para que Dión Casio y Tácito, historiadores romanos, contasen su historia muchos años después, una historia que devino en leyenda, la leyenda de Boudica.


Bibliografía:

-Desperta Ferro Historia Antigua y medieval N.º 55 "Roma conquista Britania"


Belisario, el último gran general romano

 


Ilustración superior de John Shumate, inferior de Igor Dzis

Que aquellos tiempos de gloria y expansión militar habían acabado para el Imperio romano, era una realidad a principios del siglo VI d. C. El Imperio de Occidente había caído, pero una situación muy diferente se daba en Oriente, donde bajo el reinado de Justiniano I, se vivió una época de esplendor. Uno de los motivos de aquella situación fue gracias a Belisario.

Nacido probablemente en torno al 505 d. C. en la ciudad de Germania (en la actual Bulgaria), se hizo soldado muy joven, y sirvió en la guardia del emperador Justino I.​ Tras la muerte de Justino, el nuevo emperador, Justiniano I, lo nombró comandante de las fuerzas imperiales en Oriente a sus 22 años. Contra los sasánidas obtuvo la victoria tanto en la batalla de Dara, como en la batalla de Calinico en el Éufrates. Los éxitos en el campo de batalla llevaron a bizantinos y sasánidas a negociar la que sería llamada "Paz Eterna".
 

El Imperio de Occidente había caído, pero una situación muy diferente se daba en Oriente, donde bajo el reinado de Justiniano I, se vivió una época de esplendor. Uno de los motivos de aquella situación fue gracias a Belisario.

Belisario junto a sus tropas tras una batalla (Mariusz Kozik)


En 532 d. C. era el oficial militar de mayor rango en la capital imperial, Constantinopla, cuando se produjeron las revueltas de Niká, las cuales aplastó mediante un baño de sangre en la que pudo acabar con la vida de hasta 30.000 personas. El emperador Justiniano I se caracterizó por buscar revivir la antigua grandeza del Imperio romano clásico durante su reinado, queriendo además recuperar los territorios occidentales. Es por ello que nombró a Belisario comandante de una gran expedición terrestre y marítima contra el reino de los vándalos, quienes se encontraban asentados en el norte de África. Junto a 15.000 hombres, Belisario tomó Cartago tras la ajustada victoria en la batalla de Ad Decimum (533 d. C.) y recuperó las antiguas provincias romanas del norte de África. 

En el 535 d. C., Justiano I mandó a Belisario a Italia contra los ostrogodos. El general bizantino conquistó rápidamente la isla de Sicilia y luego cruzó a Italia, donde tomó Nápoles y Roma al año siguiente. Tras defender esta última de un atque, se dirigió al norte, donde tomó Milán y la capital ostrogoda, Rávena. Durante su campaña, los ostrogodos le ofrecieron a Belisario  convertirse en el emperador de Occidente, lo cual rechazó. Sin embargo, eso pudo hacer sospechar a Justiniano I, quien decidió mandarlo a Siria contra los persas. Su participación en la guerra gótica había acabado, aunque solo por un tiempo.


El Imperio de Occidente había caído, pero una situación muy diferente se daba en Oriente, donde bajo el reinado de Justiniano I, se vivió una época de esplendor. Uno de los motivos de aquella situación fue gracias a Belisario.

El Imperio de Occidente había caído, pero una situación muy diferente se daba en Oriente, donde bajo el reinado de Justiniano I, se vivió una época de esplendor. Uno de los motivos de aquella situación fue gracias a Belisario.

Belisario defendiendo Roma


Tras ser mandado a Siria para combatir a los persas, llevó a cabo una breve campaña militar durante los años 541 y 542. Finalmente logró negociar una tregua (ayudado con el pago de una cuantiosa suma de dinero), en la cual los persas se comprometieron a no atacar territorios bizantinos en un plazo de cinco años. Belisario volvió a Italia en el 544 d. C., donde los ostrogodos habían reconquistado gran parte de la península itálica. Allí consiguió volver a tomar Roma, pero su campaña resultaría ser un fracaso, principalmente gracias a la ausencia de apoyo en cuanto a provisiones y refuerzos desde Constantinopla. Por aquel entonces el emperador veía en Belisario un peligroso candidato potencial al trono, por lo que lo relevó del cargo, dejando al mando al eunuco Narsés, que fue capaz de llevar la campaña a buen término (en este caso, con un apoyo imperial mayor). Por su parte, Belisario se retiró temporalmente de la vida militar.


El Imperio de Occidente había caído, pero una situación muy diferente se daba en Oriente, donde bajo el reinado de Justiniano I, se vivió una época de esplendor. Uno de los motivos de aquella situación fue gracias a Belisario.

Enfrentamiento entre romanos y ostrogodos (Igor Dzis)

Justiniano le encargó años después defender la capital del Imperio frente a un repentino ataque de los kutriguros, un pueblo estepario, a quienes venció armando a toda prisa un ejército con veteranos que ya habían servido a sus órdenes.

En el año 563 d. C., Belisario fue juzgado en Constantinopla acusado de corrupción, declarado culpable y encarcelado, aunque Justiniano lo perdonó, ordenó su puesta en libertad y le devolvió el favor real en la corte. Los historiadores actuales consideran falsa la acusación, la cual se le asigna a un enemigo político suyo. Según una leyenda, se le fueron sacados los ojos y acabó pidiendo limosna por las calles de Constantinopla, aunque probablemente esta leyenda sea falsa. 

Belisario y Justiniano murieron con pocas semanas de diferencia entre ellos, ambos en el año 565 d. C. Juntos habían agrandado enormemente los territorios del imperio bizantino y habían llevado a cabo el último intento de restaurar el antiguo Imperio romano. Por ello, Belisario es considerado uno de los mejores generales de la historia, y junto a ello, como el último gran romano.


Los últimos rebeldes y Masada





Jerusalén había caído, pero todavía quedaban algunos focos de resistencia judía al sur de Judea. Le fue dado el mando de las tropas a Sexto Lucilio Baso, quien a principios del 72 d. C., al mando de la X Fretensis, marchó hacia la gran fortaleza de Maqueronte, que se encontraba muy bien defendida. Tras un elaborado sitio, la fortaleza cayó y la mayoría de sus defensores asesinados.Tras convertir Macareo en una ruina humeante, Baso partió hacia el bosque de Jardes, donde atraparon y masacraron a 3.000 rebeldes judíos, teniendo solo 12 bajas. Solo quedaba un último reducto rebelde, la fortaleza de Masada. Baso murió antes de poder marchar a Masada, y fue sustituido por el legado Flavio Silva. Masada, al igual que Maqueronte, era una de las muchos palacio-fortalezas construidos bajo el reinado de Herodes I el Grande.
 
Ataque a Masada.

Masada (Jean-Claude Golvin)

Esta fortaleza se encontraba en lo alto de una montaña y era muy difícil de tomar. Estaba además defendida por la secta de los sicarios (sicarii), bajo el mando de Eleazar ben Yair. Josefo contó 967 personas dentro de la fortaleza, aunque muchos de los cuales serían mujeres y niños. Para asaltar Masada, los legionarios construyeron una gigantesca rampa con tierra y piedras por la cual subieron una torre de asedio. Sobre esta rampa (aún existente hoy en día), ascendió una torre de asedio cuyo ariete consiguió abrir una brecha en la muralla.




Fotografía aérea de Masada actualmente


Una vez dentro de la fortaleza, los legionarios descubrieron que los judíos habían construido una segunda muralla con madera y piedras. El comandante de la legión, Silva, mandó a prenderle fuego a ese muro y asaltarlo al día siguiente al alba. Era el 2 mayo del año 73 d. C., y Masada casi había caído. Como estaba previsto, al día siguiente los soldados de la X Fretensis atravesaron el muro con la esperanza de acabar con los rebeldes judíos pero para su sorpresa, no había nadie. Todos los supervivientes, a excepción de algunas mujeres  niños, se habían quitado la vida, prefiriendo morir así antes que caer prisioneros de los romanos. Masada había caído, y con ella la gran revuelta.

Tras 7 años de guerra, más de un millón de judíos habían perdido la vida, Judea estaba en ruinas y Jerusalén...casi destruida. A pesar de todo, 42 años después, la guerra volvería comenzando la segunda de las tres guerras judeo-romanas. 

Fuente: 

-Desperta Ferro Historia Antigua y medieval  n.º 23 "La Primera Guerra Judeo-Romana"

-Legiones de Roma: La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas (Stephen Dando Collins)


Tito y el sitio de Jerusalén

 

Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.


Casi toda Judea había sido sometida, pero todavía quedaba lo más importante, Jerusalén. El asesinato de Nerón y la inestabilidad política de Roma en esos momentos hicieron que Vespasiano tuviera que detener su ofensiva y retirarse el año 69 d.C a Alejandría. Le  encomendó a su hijo Tito la tarea de completar la ofensiva. Tito reforzó su ejército con nuevas tropas, incluida la Legio XII Fulminata, la cual había perdido su águila contra los judíos durante unos años antes. Estaba terminando abril cuando Tito llegó a Jerusalén junto a tres de sus legiones, a quienes se les unió más tarde la Legio X Fretensis. Tito mandó a construir dos campamentos alrededor de la ciudad. Esta, tenía tres murallas y un millón de judíos dispuestos a luchar entre ellas.

Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.

Armas de asedio romanas (Peter Dennis)


El 25 de mayo, tras un constante hostigamiento por parte de ambos contingentes, los romanos consiguieron llegar a la muralla y abrir una brecha. Los rebeldes judíos se vieron obligados a huir hacia la segunda muralla, perdiendo el control de la Ciudad Nueva. La segunda muralla más alta y gruesa que la anterior, lo que daba esperanzas a los judíos. Para lamento de estos, tras cinco días de duras luchas, se abrió una brecha y una de las torres defensivas se derrumbó. Los soldados romanos, motivados por el triunfo, comenzaron a  perseguir a los judíos que huían a la última muralla. Una fuerte resistencia y las estrechas calles que hacían de los romanos un blanco fácil para la emboscada, hicieron que estos tuvieran que retirarse de nuevo a la segunda muralla.


Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.

El complicado avance romano por las calles de la ciudad (Peter Dennis)


Pocos días después, consiguieron abrirse paso hasta la Fortaleza Antonia y la explanada del Templo. Tito interrumpió el asedio unos días para dar descanso a sus tropas, a las cuales solo les quedaba un último anillo defensivo por tomar, la primera muralla.

Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.


Reanudado el combate tras la negativa a negociar por parte de los judíos, las legiones recibieron la orden de ocupar la Ciudad Alta y la Fortaleza Antonina, defendias por  Simón Bar Giora y Juan de Giscala respectivamente. Para este último asalto, más complejo que los anteriores, cada legión tuvo que construir una rampa de asedio. Tras diecisiete días de trabajo, las salidas y hostigamiento de los defensores provocó la destrucción de varias de las rampas y de gran parte de las máquinas de asedio, haciendo perder la posición a los romanos. Por suerte para estos, Tito llegó con refuerzos, salvando la situación. El general, tras perder la mayoría de la maquinaria de asedio y no disponer de suficiente madera, optó entonces por una nueva táctica. Se contruyó un terraplén alrededor de la ciudad impiendo la salida de los defensores, lo que dió lugar a la escacez de alimentos entre los judíos, y por ende el caos entre ellos. Tras varios días de luchas y ataques fallidos entre ambos bandos, la Fortaleza Antonina cayó. Su captura dió acceso al Templo, que terminó siendo tomado por los romanos a pesar de la destacable y desesperada defensa de los defensores.


Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.

Asalto al acceso del Templo (Peter Dennis)




Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.

Toma de la explanada del Templo (Peter Connolly)




Durante el ataque, un legionario lanzó una antorcha incendiandolo. Tito ordenó a sus oficiales extinguir el fuego, pero sin éxito. En el caos provocado, las tropas romanas asaltaron su interior asesinando a los defensores y saqueando sus tesoros. 

Ataque a Jerusalén. Saqueo del Templo. Tito. Vespasiano.

Legionarios romanos robando la menorá del Templo (Radu Oltean)

La baja moral de los defensores junto al hambre que sufrían, dió lugar a deserciones entre los propios judíos. El ataque romano era ya imparable. Solo quedaba el palacio de Herodes, la pieza más fuerte defensivamente. Cuando los romanos consiguieron abrir una brecha en esta, los defensores huyeron sin luchar. El resto de la ciudad cayó rapidamente, y los líderes judíos capturados mientras intenraban escapar. Los días posteriores a la toma de la ciudad se caracterizó por las persecuciones, el pillaje, el saqueo...etc. Tras cuatro duros meses, Jerusalén había caido, aunque la revuelta no había sido aplastada todavía.

Fuente: 

-Desperta Ferro Historia Antigua y medieval  n.º 23 "La Primera Guerra Judeo-Romana"

-Legiones de Roma: La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas (Stephen Dando Collins)



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