El mito de Pigmalión. El Arte y el Amor frente al Tiempo.


Arte Antigua Grecia. Amor Antigua Grecia. Mitología.

Pintura izquierda: Pigmalión, de Jean-Baptiste Regnault (1786). Pinturas de la derecha: A Classical Beauty (1922) de John William Godward y Paisaje de la antigua Grecia (1786) de Pierre-Henri de Valenciennes.


Frente a un mundo de naturaleza materialista y rodeado de pasiones y dolores, a veces lo bello parece pertenecer a una dimensión lejana. Una dimensión que el mayor enemigo del ser humano, el tiempo, no puede alterar. En lo perfecto, estático e inalterable en esencia, el cambio no es comprensible.


De esta opinión era Pigmalión, el protagonista de nuestra historia y que Ovidio relata en su obra Metamorfosis. Procedente de Chipre, pasaba los años soltero y solitario en cuanto a cuestiones amorosas se refiere este asunto. ¿El motivo? Le ofendían los vicios de la naturaleza según nos dice el poeta romano. Lo cierto es que para Pigmalión, lejos de nuestra realidad quedan la belleza y el amor en su máxima expresión. Al sacarlos de ese plano hacia el mundo real, se corrompen. Lo perfecto se hace imperfecto. No obstante, como diría Leonardo Da Vinci mucho tiempo después: “El pintor es dueño de todas las cosas que pueden pasar por la mente del hombre, porque si tiene deseos de ver bellezas que lo enamoren es dueño de generarlas...” (Tratado de pintura, 1498)”. El Arte aparece como motor entre los dos mundos.


Y así lo hizo el griego. A partir de marfil blanco como la nieve, esculpió felizmente una escultura con forma de mujer. Tal era su belleza que no sólo esta residia en lo estetico, si no que parecía de verdad. “El arte logra ocultar el arte”. La sonrisa de su rostro y la naturalidad de su forma dieron lugar a que Pigmalión sintiera un profundo amor hacia su obra, tratándola como si su esposa real fuese. Cómo cuando buscas alcanzar un sueño inalcanzable, y la propia continua búsqueda se convierte en la satisfacción en sí, Pigmalión había encontrado el amor que anhelaba sin que así fuese. Pero el deseo, no es más que eso, deseo. Y no Amor.


El mito de Pigmalión. Arte Antigua Grecia. Amor Antigua Grecia. Mitología.

Fragmento del lienzo: Pigmalión y Galatea (Robert Hinckley, 1853-1941).


Chipre era la tierra de Venus, la diosa del Amor, y llegaron sus fiestas. El griego, con temor ante el altar de la diosa, pronunció: "Si los dioses podéis conceder todo, deseo que mi esposa sea “semejante a la de marfil” (no se atrevió a decir “la joven de marfil”)". Venus “delicia de hombres y dioses, donante de vida” (Lucrecio, 99-55 a. C.), escuchó sus ruegos, comprendió la profundidad de estos, y los cumplió.


Cuando llegó a su hogar, Pigmalión se acercó a su amada de marfil pero tras darle un beso sintió calor. Igualmente, sus dedos parecían hundirse sobre su antes dura piel. Había cobrado vida. El griego, según nos dice Ovidio, dudó entre la alegría o el temor a equivocarse, pero lleno de amor, siguió amándola, produciéndose la boda más tarde. 


Resulta muy interesante ese miedo que sintió Pigmalión cuando la escultura cobró vida. “Cuando amamos descubrimos que ninguna realización material del deseo logra ser tan perfecta como la propia idea del Deseo” (Alcoberro, 2020). Para Pigmalión, amar a un ser real, implicaba vivir el Amor dentro del plano terrenal. Sujeto al tiempo, al dolor, y a la mortalidad. Esto iba en contra de la propia naturaleza perfecta e inalterable de ese sentimiento. Teóricamente, lo bello no podía pertenecer al mundo real, se corrompería. De estar congelada en blanco marfil, pasaría a estar gobernada por lo cambiante del tiempo. Sin embargo, Pigmalión aceptó su nueva realidad, con miedo, pero sin otra alternativa, por amor. Pues la propia fuerza de este reside en traspasar su perfecta realidad para adentrarse en el corazón de los hombres. Y en este caso, por medio del Arte. Y es que este nos conduce a otra dimensión perfecta, imaginada por nosotros mismos, cumpliendo su propósito al alejarnos de este mundo material para a su vez y de forma paradójica, hacernoslo más llevadero y fácil de comprender, ya que el último fin del Arte es explicarnos la realidad mediante la belleza que contiene.


“Por medio del arte se mueven las rápidas barcas a vela y a remo, por medio del arte también los ligeros carros, y por medio del arte ha de ser gobernado el Amor”.

Arte de Amar, 1, Ovidio.


El mito de Pigmalión. Arte Antigua Grecia. Amor Antigua Grecia. Mitología.

Pigmalión y Galatea (Jean-Léon Gérôme, hacia 1890).


Si bien se entiende la naturaleza ficticia de esta historia en el mero hecho de la existencia de elementos fantásticos, cabe preguntarse si se trata de una invención de Ovidio o un mito antiguo recogido por este. Lo cierto es que el poeta romano es el primero en transmitirla, por lo que pudo ser fruto de su imaginación y deseo de transmitir una idea. Y es que si bien no todo el mundo es escultor ni se ha enfrentado a lo que se enfrentó Pigmalión, todo el mundo ha amado por medio del arte, admirando una realidad inalcanzable gobernada por la belleza. Con el paso del tiempo, a la joven amada se le dará el nombre de Galatea, referente a una ninfa de la mitología clásica. 


Galatea salvó a Pigmalión, y cómo dijo Hérnandez Arias:


”Sólo como fenómeno estético quedan la existencia y el mundo eternamente justificados; es el arte el que nos consuela y nos salva de lo absurdo de la existencia. Al hombre griego le salvó el arte y, por medio del arte, se salvó para él la vida” (2015).


Bibliografía:


    Ovidio. Metamorfosis. Libros VI-X. Traducción y notas de José Carlos Fernández Corte y Josefa Cantó Llorca. Madrid: Editorial Gredos, 2012. Biblioteca Clásica Gredos, 400.


    Hernández Arias J. R. (2015). Nietzche. La crítica más radical a los valores y a la moral de la cultura occidental. RBA Coleccionables, S.A.


    Alcoberro Pericay, R. y Martínez Hernández M. (2020). Platón. La búsqueda de la verdad. RBA Revistas, S.L.


Entradas populares