El Rubicón y su importancia en la historia de Roma


El río que cruzó Julio César pronunciendo "alea jacta est"

Ilustración superior de Peter Dennis, inferior de Petter Conolly

El río Rubicón o Rubico en latín,  es un río del nordeste de Italia que  desemboca en el mar Adriático. Parece que el nombre deriva del color del agua, ya que discurre por una región arcillosa, que tiñe el agua de un color rubí. 

Este río tiene una gran importancia en la historia de Roma, pues durante la República Romana, ningún cónsul podía cruzar el río Rubicón con sus legiones cuando se encontraba en una campaña militar. De esta forma, se evitaba que pudieran dar un golpe de estado en Roma, ya que las legiones no podían entrar en las provincias romanas, cuya frontera era el río. Cualquiera que cruzara el Rubicón con sus legiones, era declarado inmediatamente enemigo del Senado y del pueblo de Roma. 

Esto fue así hasta que en la noche del 11 al 12 de enero del 49 a. C., alguien cruzó el Rubicón sin permiso, hablamos de Julio César. Fue con esta acción como comenzó la segunda guerra civil romana y mediante la cual, César se convirtió en dictador, dándose comienzo así al final de la República. De este suceso proviene la expresión "cruzar el Rubicón", que se refiere a tomar una decisión de la que, una vez tomada, ya no hay ni habrá vuelta atrás.  



Suetonio nos dice en su obra Vidas de los doce césares, que cuando dió la orden a sus tropas de cruzar el río pronunció la famosa frase "alea iacta est" (la suerte está echada). Por otro lado,  Plutarco en Vidas paralelas, nos dice que César citó en griego la frase del dramaturgo ateniense Menandro: "¡Que empiece el juego!".


Un simple gesto que cambió la historia de Roma. Si bien es por un motivo simbólico, el rio Rubicón siempre formará parte de la historia de la ciudad eterna.

 



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