La ciudad de Jaén

 



Jaén, ciudad española situada en Andalucía, era el más importante santuario religioso de Oretania, y lugar de peregrinación en época prerromana. Los oretanos resistieron fuertemente contra los cartagineses hasta que Aníbal Barca logró casarse con la princesa Himilce y unir Oretania a sus posesiones. Este hecho dió lugar a la entrada de estos en Jaén, convirtiéndose la ciudad en un palacio fortificado para Aníbal por su situación estratégica. Gracias a ello Jaén creció y entablo contacto comercial con otros pueblos y culturas  como los griegos.



Alrededor del año 207 a. C., la ciudad es tomada por Escipión el Africano y arrebatada a los cartagineses. Desde el momento de su conquista los romanos la consideraron una "ciudad estipendiaria", es decir, bajo vigilancia militar y tributo debido a su apoyo a Cartago. Tito Livio la describiría como una ciudad opulenta y Estrabón dejó constancia de la gran fertilidad de la tierra. ​Desde el final de la República romana hasta el comienzo del Imperio romano, la ciudad fue romanizándose hasta que a finales del siglo I d. C. el emperador Vespasiano o tal vez su hijo Tito Flavio Sabino Vespasiano le concedieron el rango de municipio con derecho latino, conociéndose en adelante como Municipio Flavio Aurgitano o Aurgi.

La importancia del aceite de oliva y las aceitunas en Jaén viene dado por la gran importancia del cultivo de estos en Hispania y sobre todo la Baetica, donde la gran fertilidad de la tierra llevó a esta provincia a ser una gran exportadora de aceite en el Imperio romano. A pesar de ello, Jaén no tenía tanta importancia como actualmente en la producción de estos alimentos.


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