La batalla de Rafia

 

Ilustración inferior de J.D Cabrera


Nos situamos en la Cuarta Guerra Siria, dentro de las Guerras de los Diádocos. La guerra la inició el rey seléucida Antíoco III, deseoso de echar mano a las riquezas egipcias. Este se dirigió a Palestina, para desde allí iniciar la invasión del Egipto. Su ejército se componía de 62.000 infantes, 6.000 de a caballo y 102 elefantes. La invasión no podía haber llegado en peor momento, si bien Egipto era rico y próspero, su ejército había sido descuidado, así que Ptolomeo IV tuvo que montar un ejército de manera casi improvisada, consiguiendo juntar unos efectivos de 70.000 infantes, 5.000 jinetes y 73 elefantes de guerra. Tras ello, partió de Alejandría para presentar batallar a sus rivales seléucidas.


La batalla tuvo lugar el 22 de junio del 217 a. C. cerca de la ciudad de Rafah en Siria. Ambos ejércitos se desplegaron colocando la infantería en el centro y los elefantes, la caballería y la infantería ligera en los flancos.



Los elefantes hindúes de Antíoco, que eran mucho más grandes y fuertes que los elefantes africanos de Ptolomeo, destrozaron con la ayuda de la caballería y los  arqueros el ala izquierda del faraón egipcio quien tuvo que huir de la zona. A pesar de ello, Ptolomeo supo defender el flanco de la falange con la ayuda de los hipaspistas. Además, la caballería seléucida se dedicó a perseguir a la caballería enemiga en vez de rodear al ejército ptolemaico.




En el centro de la batalla, la falange seléucida aguantó la embestida enemiga, pero al cabo de un tiempo se produjo una grieta en las fuerzas del general seleúcida Ninarco, donde las fuerzas ptolemaicas penetraron, rompiendo la falange seleúcida. Por otro lado, el flanco izquierdo de Antíoco había caído y su falange estaba siendo rodeada. El destino de la batalla era claro y la victoria de Ptolomeo era un hecho.



Los elefantes seléucidas derrotando a los de Ptolomeo (Peter Dennis)


El balance de bajas era favorable al vencedor, el cual solo sufrió alrededor de 2.200 bajas, mientras que Antíoco sufrió unas 10.300. La decisiva victoria permitió a Ptolomeo ocupar las ciudades seléucidas pertenecientes a Siria y Fenicia, cuyas gentes apoyaron enseguida a su nuevo rey. Lo que comenzó con una peligrosa guerra para un Egipto inferior militarmente a los seléucidas, acabó con la expansión territorial de este con la anexión de nuevos territorios. Por otro lado, la paz no tardó en llegar. Antíoco ofreció una tregua a Ptolomeo, quien aceptó, dándose así el final de la cuarta guerra siria.


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