El emperador Honorio y su gallina Roma

 

El emperador Teodosio, al morir en el 395 d. C., dividió el imperio entre sus dos hijos, siendo la parte occidental para su hijo menor Honorio


Cuadro (parte superior)  Las favoritas del emperador Honorio  (John William Waterhouse)


El emperador Teodosio, al morir en el 395 d. C., dividió el imperio entre sus dos hijos, siendo la parte occidental para su hijo menor Honorio, el cual tenía 9 años en aquel momento. En esa época el verdadero poder lo solía tener el magister militum, el mayor cargo militar. Su figura era comparable a los famosos válidos de los reyes españoles durante los siglos XVI y XVII. Para suerte de Honorio, el magister militum era Estilicón, un brillante militar que mantuvo a raya las invasiones bárbaras. Evidentemente la relevancia política de Honorio era prácticamente inexistente ya que el peso de la gestión del imperio lo llevaba Estilicón. Aún así, este último se propuso darle una educación al emperador adecuada a su cargo, pero Honorio hacía oídos sordos y se pasaba el día jugando con sus gallinas, a las que tenía por animales domésticos. 

En el año 408 d. C., Honorio condena a muerte a Estilicón tras creerse diversas acusaciones difundidas por conspiradores. El emperador no era consciente del error que había cometido, cuyas consecuencias no tardarían en llegar. Muerto Estilicón, el rey visigodo Alarico consigue llegar hasta Roma, y el 24 de agosto del 410 d. C., la ciudad es saqueada. Honorio, quien se encontraba en Rávena, la capital del imperio por aquel entonces, recibió las noticias de la catástrofe de una forma no menos curiosa. Cuando le comunicaron que Roma había sido tomada por los bárbaros, Honorio exclamó preocupado "¿Pero cómo puede ser? ¡Si ahora mismo estaba entre mis pies!". Había entendido que se trataba una de las gallinas con las que jugaba, a la cual llamaba con el nombre de Roma. Cuando le comunicaron que se trataba de la ciudad y no su gallina, respiró aliviado.

Hoy en día se piensa que seguramente esta “anécdota” fuese una exageración de sus opositores, pero es posible que tuviese un origen real. Independientemente de ello, es un claro ejemplo de la mala gestión política del imperio en sus últimos años de vida, algo que sin discusión alguna, fue uno de los motivos principales de la caída de uno de los mayores imperios de la historia.  


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