Augusta Emerita, la ciudad de Mérida





Acabadas las guerras cántabras en el norte de España, fue fundada por orden de Augusto una colonia de veteranos a orillas del Guadiana. Su nombre sería Augusta Emerita, actualmente Mérida. Este procede de “Augusta”, al haber sido fundada por Octavio Augusto, y de “Emeritus” que significa “retirado”, refiriéndose a los veteranos. Cuando un legionario se licenciaba, es decir, cumplía sus años de servicio, debía recibir parcelas de tierras como recompensa. Originalmente, estas debían estar en Italia, aunque Octavio siguió la tradición de César de entregar tierras de otras provincias del Imperio. Augusta Emerita nació para los veteranos de la Legio V Alaudae y Legio X Gemina, aunque más tarde se irían uniendo veteranos de otras legiones. 


La ciudad fue fundada en un punto estratégico, un lugar cercano a Hispalis pero más al norte de por entonces la zona más romanizada y estabilizada, la Baetica. De esta forma, podía funcionar como un punto de abastecimiento para los ejércitos del norte, zona muy inestable donde se sucedían las revueltas y los enfrentamientos. La práctica de fundar colonias de veteranos para estabilizar y romanizar zonas era muy común, procediendo de ello gran parte de las ciudades hoy en día existentes. 


Mérida creció rápidamente hasta convertirse en capital de la provincia Lusitania. Fue enorme el esplendor que llegó a alcanzar la ciudad. Su circo, su teatro, y su anfiteatro son ejemplos de ello. El siglo III d. C., devastador en todo el imperio romano, tuvo sus consecuencias en la ciudad, perdiendo el lustre de antaño. Sin embargo, cuando Diocleciano reorganizó el mapa político, Augusta Emerita fue nombrada la capital de la diócesis Hispaniarum, que abarcaba toda la península ibérica y parte de la actual Marruecos. Consecuencia de ello fue que la decadencia a la que se enfrentaba el imperio no le afectase tanto. Sin embargo, nunca más volvería a ser aquella ciudad próspera y pujante de principios de era. 


Actualmente, Mérida es una ciudad perteneciente a la provincia de Badajoz, aunque es capital de la comunidad autónoma a la que pertenece, Extremadura. Aunque la actual ciudad no se puede comparar con lo que antaño fue, su legado aún perdura.


Desperta Ferro Mérida, J.R. Casals

Recreación digital de Augusta Emerita realizada por Josep R. 
Casals para la revista Desperta Ferro


Bibliografía: 

-Desperta Ferro Arqueología e Historia  n.º 32 "Mérida romana" 


Qué lugares debes visitar (relacionados con el mundo antiguo)


A continuación una lista de los principales lugares para visitar de la ciudad, no todos. Para obtener más información sobre los diferentes monumentos y demás visita:

http://turismomerida.org/que-ver/


Teatro y anfiteatro (ver ubicación)

Uno de los teatros mejor conservados del mundo romano y seña de identidad de la ciudad,  además de Patrimonio de la Humanidad como parte del conjunto arqueológico de Mérida. Es visita obligada junto al anfiteatro romano, próximo a este.

Augusta Emerita, Mérida romana

Augusta Emerita, Mérida romana


Templo de Diana (ver ubicación)

La estructura de este templo ha sobrevivido al tiempo gracias a su reutilización en otros edificios como una iglesia o un palacio. Forma parte también del conjunto, un edificio  visitable donde podremos encontrar salas donde saber más sobre el templo y la religión romana. A modo de curiosidad, no estaba dedicado a Diana, aunque lo indique su nombre actualmente.

Augusta Emerita, Mérida romana


Museo Nacional de Arte Romano (ver ubicación)

Contiene una de las colecciones de época romana más importante y grande de toda España. La gran cantidad de hallazgos arqueológicos de la ciudad, enriquecen notablemente el museo, y dan muchos datos de como era una ciudad romana. Cabe destacar la gran cantidad de imponentes mosaicos que podremos ver, además de los restos de algunas viviendas que se encuentran dentro del museo. Visita obligada para todo amante del arte o la cultura romana.

Augusta Emerita, Mérida romana

Augusta Emerita, Mérida romana


Basílica de Santa Eulalia (ver ubicación)

Esta basílica fue construida donde según la leyenda fue construida sobre el túmulo funerario de la mártir cristiana y hoy en día patrona de la ciudad. Además del templo en sí, lo que nos interesa es la cripta. Las excavaciones han sacado a la luz las ruinas de algunas casas romanas, así como una necrópolis cristiana establecida tras el abandono de ese terreno. Destacan los vestigios del primer túmulo funerario de Santa Eulalia, el cual conserva parte de su pintura. Visita muy recomendable.

Augusta Emerita, Mérida romana


Augusta Emerita, Mérida romana

Circo romano (ver ubicación)

Erigido extramuros de la ciudad y con una planta ovalada de unos 440 m de longitud por 115 m de ancho, este circo fue uno de los más importantes de todo el Imperio Romano después el Circo Máximo de Roma. Hoy en día podemos visitar algunos restos que hacen perfectamente distinguible las dimensiones del circo. Además, se encuentran junto a un centro de interpretación con interesantes carteles que te ayudarán a comprender mejor las carreras de cuadrigas y el circo en sí.

Augusta Emerita, Mérida romana


Casa del anfiteatro (ver ubicación)

Este recinto, visitable desde 2020, es conocido como Casa del Anfiteatro, e incluye un tramo de la muralla, otro de la conducción del acueducto de San Lázaro, una torre de decantación de agua del mismo, restos de dos viviendas y un mausoleo. Las casas, datadas a finales del s. I d. C., conservan restos de sus patios, pasillos y habitaciones, algunas pavimentadas con mosaicos. 

Augusta Emerita, Mérida romana

Casa del Mitreo y columbarios (ver ubicación)

Esta casa construida a extramuros, perteneció a alguna familia con relevancia dentro de la sociedad emeritense, pues así lo indica su extensión y la decoración de algunas de sus estancias. Gracias al gran trabajo arqueológico realizado son perfectamente distinguibles las estancias, los pasillos y los tres patios de esta enorme vivienda. Además, podemos ver algunos suelos que conservan sus mosaicos así como restos de policromía en algunas paredes, lo cual facilita el imaginarse como fue un día la vivienda. En la zona del columbario, se encuentran diferentes formas de monumentos funerarios, hablamos de estelas, cupas, mausoleos y columbarios.


Augusta Emerita, Mérida romana

Augusta Emerita, Mérida romana

Acueducto de Los Milagros (ver ubicación)

Augusta Emerita, Mérida romana


Colección Visigoda (ver ubicación)

Es la mejor colección de la escultura visigoda en España. Comprende varios grupos: 

-Conjunto constituido por las piezas decoradas procedentes de la estructura arquitectónica. 
-Mobiliario litúrgico, como pilastrillas de altar, mesas y pies de altar
-Nichos u hornacinas.
-Placas de cancel como elemento mobiliario litúrgico. 
-Otro grupo constituido por una pila bautismal, un fragmento de canalización decorada y algunas inscripciones.

Augusta Emerita, Mérida romana


Puente romano (ver ubicación)


Augusta Emerita, Mérida romana


Arco de Trajano (ver ubicación)

Gran arco romano construido como tal vez puerta monumental de entrada al supuesto primer recinto de la ciudad​ o  como posible arco triunfal. Si bien es llamado Arco de Trajano, no hay ningún fundamento para considerar que existe alguna relación con el emperador romano.


Augusta Emerita, Mérida romana


Pórtico del Foro municipal (ver ubicación)

Se trata de la esquina de un pórtico monumental que formaba parte del grandioso programa propagandístico del antiguo Foro Municipal de Augusta Emerita. Se pueden observar  grandes columnas corintias sobre las cuales  descansa un ático con metopas en las que se alternan medallones y cariátides portando cráteras. Los muros de cierre presentan grandes hornacinas en las que iban dispuestas tanto estatuas de la familia imperial como de dioses y mitos ligados a la historia de Roma y a la familia de Augusto.


Augusta Emerita, Mérida romana



¿Cómo jugaban los niños de la Antigua Roma?

 




Como dijo una vez el dramaturgo checo Tom Stoppartd, “si llevas tu infancia contigo, nunca envejecerás”. Y es que a pesar de los siglos de diferencia que hay entre nosotros y los romanos, apenas hemos cambiado en cuanto a ser niño se refiere. La forma que tenían los romanos de divertirse en su infancia era muy similar a la actual si ignoramos toda la revolución tecnológica que se ha impuesto recientemente. Un clásico juego como es el de las canicas ya era conocido por ellos, por entonces llamado ocellates, estaban hechos con piedras redondas de barro cocido. También se han encontrado versiones de canicas fabricadas con vidrio transparente, más similares a las actuales. Otro juego aún existente es la morra, un juego de manos que consistía en acertar el número de dedos sacados entre dos jugadores. El columpio, el cara o cruz, el escondite, las muñecas o las cocinitas son más ejemplos de  juegos muy populares que han sobrevivido hasta nuestros tiempos prácticamente de forma idéntica. Otros sin embargo han evolucionado, como la mosca de bronce, la cual podría ser la predecesora de la gallinita ciega. Esta funcionaba de la siguiente forma. Se le vendaban los ojos a un niño y gritaba: “yo cazaré a la mosca de bronce”. Los otros respondían: “tú la cazarás pero no la atraparás”, y el resto corrían, imitando el zumbar de las moscas, evitando ser pillados.  

Por otro lado encontramos juegos de tablero como el latrunculi (similar al ajedrez o damas) o “el ludus duodecim litterarum” (similar al tres en raya). Estos dos últimos, al igual que muchos juegos de dados, eran jugados también por adultos. Es tambíen el caso del trochus, en el cual se hacía girar un aro el cual se intentaba mantener en movimiento gracias a un palo o guía. Este juego tiene su origen en Grecia y era practicado por gimnastas, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los juegos favoritos entre los infantes. 





Resulta sorprendente que cosas tan simples y sencillas como los juegos infantiles, hayan sobrevivido iguales o casi iguales hasta nuestros días. Y es que como  hemos podido comprobar una vez más, no somos tan diferentes de los romanos como pensamos.



La ciudad de Cáceres

 



Apenas tenemos información sobre la ciudad de Cáceres en la antigüedad, y todo lo que sabemos es gracias a la arqueología y a Plinio el Viejo, quien nos habla de la entonces colonia romana en su obra Historia Natural. La primera presencia romana en el territorio actual de la ciudad se debe a la fundación de un campamento llamado Castra Servilia,  según el escritor romano. No se ha hallado su ubicación exacta  y no tenemos más fuentes que hablen sobre él, por lo que está envuelto en debate y suposiciones. Su fundación,  dado su nombre, es atribuida  al político y militar Q. Servilio Cepión, quién participó en las guerras contra Viriato, en torno al 139 a. C. La función del campamento habría sido la de controlar la zona por entonces hostil,  ya que sabemos de la existencia de vici o aldeas indígenas en los alrededores.


En el Museo de Cáceres, podemos encontrar una tabula o placa de bronce del 104 a. C. donde se menciona la rendición de un pueblo local. Esto confirma que las actividades bélicas en las proximidades continuaron tiempo después de la fundación del campamento.




Tabula o placa con inscripción hallada en Álcantara 
(Época romana 104 a. C.) (Museo de Cáceres)

Castra Servilia no fue el único campamento allí fundado que menciona Plinio, pues también nos habla de Castra Cecilia, conocido como “Cáceres el Viejo”.  Este es atribuido a Quinto Cecilio Metelo, quien lo  habría fundado en torno al 78 a. C. en su guerra contra Sertorio. A diferencia de lo que ocurre con el otro campamento, sí hemos encontrado su ubicación y gracias a la arqueología conocemos muchos detalles sobre él.


Si bien hasta ahora  solo hemos hablado de la presencia militar de Roma junto al actual territorio de Cáceres, es porque tendremos  que esperar  hasta bien entrado el siglo I a. C. para  la  fundación de una colonia.  Hablamos de Norba Caesarina.  Su nombre, Norba,  se atribuye al que podría ser su fundador, Cayo Norbanus Flaccus, gobernador de Hispania durante los años 36-34 a. C.  Habría sido en torno a estas fechas cuándo sería fundada la colonia. Se desconoce el motivo de su epíteto Caesarina, el cual  hace referencia a Julio César. Sobre su fundación apenas conocemos detalles, pero según nos cuenta Plinio, la población de la colonia se fusionó con las comunidades de Castra Servilia y Castra Cecilia.  Aunque ambos desaparecieron tiempo atrás, habría gente que se habría quedado en el lugar o incluso reinstalado en él tiempo después de la desaparición del campamento. Por otro lado, sabemos que los nuevos colonos fueron adscritos a la tribu Sergia, la de su fundador. 





Prueba de que los habitantes de Cáceres fueron adscritos a la 
tirbu SergiaLápida romana (Museo de Cáceres)


La colonia se vio siempre eclipsada por la cercana Augusta Emerita, aunque no impidió su crecimiento. A comienzos del siglo V d. C., la colonia sería abandonada como consecuencia de las invasiones germánicas. Tendría que esperar hasta la llegada de los mulsumanes para ser repoblada. Exactamente al año 1147, cuando Abd al-Mumin refundó la ciudad sobre los restos hispanorromanos y visigodos. 


Cáceres es hoy en día reconocido por su rico conjunto monumental perteneciente a la Edad Media principalmente, periodo donde la convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos, dió lugar a que hoy en dia a la ciudad se le llame como la ciudad de las tres culturas.


Bibliografía: 

-El caso de Norba Caesarina y sus contributa castra servilia y castra caecilia (artículo de Juan José Sayas Abengochea, Departamento de Historia Antigua. UNED). Obtenido en:  https://www.persee.fr/doc/casa_0076-230x_1985_num_21_1_2436



Qué lugares debes visitar (relacionados con el mundo antiguo)


Campamento romano “Cáceres el Viejo” (ver ubicación)


Es uno de los pocos restos de campamentos romanos de la época republicana que se conservan en España. Se encuentra a 2,5 kilómetros de Cáceres. Puede visitarse un interesante centro de interpretación y algunos puntos excavados del campamento, como por ejemplo algunos de los fosos de carácter defensivo que lo rodeaban. En el centro de interpretación se pueden ver maquetas y reconstrucciones gráficas de cómo fue realmente el campamento militar y la vida de sus pobladores.







Museo de Cáceres (ver ubicación)


En él, además de cosas de otras épocas,  podrás encontrar numerosos hallazgos arqueológicos de época íbera, como algunas armas y dibujos de guerreros,  y romana, especialmente inscripciones muy interesantes.








Ciudad romana de Cáparra (ver ubicación)

Si bien se encuentra al norte de la provincia de Cáceres, lejos de la ciudad, merece mención. Cáparra fue una ciudad romana abandonada durante la Edad Media. Hoy en día, se pueden visitar sus ruinas destacando su impresionante y famoso arco, tetrapylum, el único de sus características en España, el cual se ha convertido en el símbolo más representativo de la ciudad.







El Egipto ptolemaico, donde vivió y reinó Cleopatra

 





Desde que ocupó el trono Ptolomeo Sóter I, uno de los generales de Alejandro Magno, Egipto sería gobernado por la dinastía ptolemaica, siendo Cleopatra la última de ese larga estirpe. El hecho de que el país estuviese gobernado por faraones de origen macedonio, no dio lugar a la imposición de una cultura sobre otra, sino todo lo contrario, trajo consigo la creación de un Egipto de dos culturas: la griega y la egipcia. Desde un principio, los ptolomeos adoptaron las costumbres y tradiciones locales, incluso algunas que se remontaban hasta el cuarto milenio antes de cristo. Esto se dio con la intención de adaptarse, social, cultural, religiosa, y lingüísticamente a las expectativas de sus súbditos egipcios.


Cuando hablamos del Egipto ptolemaico, hablamos de un país helenizado con una gran estabilidad económica, siendo medianamente rico. La llegada de los griegos y la fundación de Alejandría había llevado a las tierras del Nilo nuevas riquezas y comercio, además de sabiduría y conocimiento por medio de los filósofos griegos. La construcción de la Biblioteca de Alejandría, que llegó a albergar hasta 900.000 manuscritos, convirtió la ciudad en la capital cultural e intelectual de todo el Mediterráneo. 




En tiempos de Cleopatra, la escena internacional se extendía desde la India en el Este hasta los confines de Europa en Occidente.  El Egipto ptolemaico se situaba virtualmente en el centro de ese mundo interconectado, siendo el corazón de una red de globalización antigua. Prueba de ello es el comercio de bienes exóticos así como de disfrutar de un comercio regular con la India. Sin embargo, este no es el único testimonio de este fenómeno, sino que también se refleja a través de la expansión de horizontes geográficos de producción cultural y literaria.



Cultura y sociedad


Por una parte, estaba esa clase griega gobernante, con la familia real como heredera de Alejandro y una élite surgida de los descendientes de los colonos griegos y macedonios; por otra, estaría la población egipcia que nada tendría que ver con las decisiones de sus gobernantes.


Si bien al principio esa división era menos nítida y estaba más acentuada, no podemos calificar la sociedad egipcia como dual para tiempos de Cleopatra. De hecho, el contacto e interacción entre ambos componentes étnicos se convirtió en la norma de transcurrir del tiempo en el periodo ptolemaico. Prueba de ello a través de una producción única a nivel cultural, artístico, religioso e incluso lingüístico. 


La apertura a la escena internacional con los ptolemaicos llevó al país al influjo de nuevas lenguas y culturas, convirtiéndose principalmente en una sociedad compuesta, principalmente egipcia y helenizada. Este proceso se vió facilitado por, entre otras cosas, por dos fenómenos comunes: la práctica de matrimonios mixtos y la movilidad social, que permitía a los egipcios moverse en la escala social. Dentro de las familias mezcladas, los egipcios podían incluso adoptar nombres griegos.


Aunque son las identidades griega y egipcia las que socialmente definen el Egipto ptolemaico,  es importante recordar sin embargo que su sociedad era significativamente más multicultural y que muchas otras minorías estaban presentes en el valle del Nilo. Un ejemplo de ello son la existencia de comunidades de hebreos judíos. La primera traducción completa al griego de la Biblia hebrea, el Antiguo Testamento, se realizó en este periódo del país egipcio. Según cuenta la leyenda, dicha traducción fue encargada por Ptolomeo II Filadelfo, quien quería recopilar en la reciente fundada Biblioteca de Alejandría los textos más antiguos de la humanidad.


El multiculturalismo del Egipto ptolemaico, no definía tan sola su sociedad en el ámbito interno,  sino que también dice mucho de Egipto en la ambiciosa internacional actitud que mostraba respecto al resto del mundo antiguo. La influencia cultural que ejerció en otros territorios fue notable.



La pluralidad lingüística


Aunque de acuerdo al historiador griego Plutarco, Cleopatra fue la única gobernante ptolemaica que se molestó en dominar la lengua egipcia, la pluralidad lingüística fue uno de los rasgos más definitorios del Egipto ptolemaico.  


La población egipcia conocía el griego. Una gran mayoría de los egipcios podían al menos seguir una conversación en griego en cuestiones prácticas y con fines específicos, mientras que una minoría de la población si era completamente bilingüe.


Sí es cierto que era más habitual que los egipcios aprendieran el griego, para ello el ascender socialmente por ejemplo, que a la inversa. Sin embargo, sabemos de algunos griegos que sí aprendieron egipcio o incluso lo leían,  como vemos en una carta enviada por una mujer a un pariente varón en el siglo II a. C.;

He sabido que estás aprendiendo la escritura egipcia, estoy extremadamente complacida contigo y conmigo misma” (papiro UPZ I.148).


Sabemos que existían diccionarios bilingües, llegando hasta nuestros días algunos ejemplos en papiro. Incluso tenemos  ejemplos de textos literarios originalmente compuestos en egipcio y posteriormente traducidos al griego. Además, la convivencia de ambas lenguas se vio reflejada en la escritura egipcia, sabiendo de la existencia de símbolos griegos en los jeroglíficos egipcios.


Tal vez el ejemplo más importante y famoso que tenemos de la convivencia de las lenguas griegas y egipcias es la piedra Rosetta. Esta es un fragmento de las muchas copias originales producidas en serie del llamado decreto de Menfis , publicado en el año 196 a. C.. En ella, el decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo.


Piedra Rosetta. Museo Británico. Londres, Reino Unido.


Religión


Siguiendo el ejemplo de Alejandro, los gobernantes ptolemaicos se coronaban de acuerdo con el ritual egipcio en Menfis, la antigua capital política y religiosa del país. De esta forma, abrazaban la tradición de la realeza faraónica, es decir, la ascendencia divina, instituyendo el culto a la familia real y tomando títulos divinos. También adoptaron las tradiciones funerarias egipcias. 


Desde tiempos atrás antes de Cleopatra, vemos reinas ptolemaicas representadas con vestimentas o rasgos egipcios.  A diferencia de lo que ocurría en la Roma republicana, donde las representaciones de personajes reales divinizados no tenía buena acogida, en oriente no era nada extraño, y además gozó de una importante tradición en el mundo helenístico.   Cleopatra era la nueva “Isis”, y su pareja por tanto debía ser Dionisio, uno de los equivalentes helenístico del egipcio Osiris. El propio padre de Cleopatra se apodó Dionisos. Al igual que hizo Marco Antonio antes incluso de tener una relación sentimental con Cleopatra.


Fue clave que en vez de ver a los sacerdotes como un peligro, los reconocieron como un aliado perfecto que podía otorgarles legitimidad religiosa y cultural a ojos de sus súbditos locales.  Se produjo una relación de apoyo mutuo entre los monarcas ptolomeos y el sacerdocio, con uno nombrando oficialmente al otro. 


En el ámbito religioso, los cultos y templos egipcios tradicionales  continuaron funcionando, pero el territorio,  especialmente las ciudades más grandes, también conoció la construcción de santuarios destinados a las deidades del panteón olímpico.  Ambas religiones convivieron y hasta se solaparon  identificándose dioses egipcios con griegos y viceversa. Por ejemplo, Horus se asimilaba con Apolo. La ciudad de Edfú,  que albergaba el mayor templo de este Dios,  fue llamada Apolinópolis, en griego.  No solo se construyeron templos de religión griega, sino que los monarcas fomentaron la construcción templos a las divinidades egipcias. Hoy en día encontramos algunos como el Templo de Filas, el cual vemos abajo.




El videojuego Assassin's Creed Origins, de donde proceden estas imágenes, ha sabido recrear perfectamente ese Egipto de las dos culturas, y a pesar de tener fallos, es muy recomendable para conocer el Egipto ptolemaico en el que vivió Cleopatra. Eso sí, no olvidemos que se trata de un videojuego.





 

Bibliografía: 

-Desperta Ferro Arqueología e Historia  n.º 34 "El Egipto de Cleopatra" 

-El Antiguo Egipto. Descubrir la historia  (Irene Cordón Solà i Sogalés)

  

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Película Pompeya

 


Pompeya, estrenada en 2014, tiene como trama principal la historia de amor entre Milo, un esclavo convertido en gladiador, y Cassia, una patricia romana. Todo ello durante los últimos días de la ciudad. A pesar de que visualmente es una gran película, tiene numerosos fallos históricos. 


Lo primero es que la película gira en torno a un tópico dentro de las películas ambientadas en la Antigua Roma, la gladiatura, y ahí está el primer gran fallo. Podemos ver a los gladiadores como esclavos obligados a luchar entre ellos, de los cuales muy pocos sobreviven. Recordemos que la gladiatura era un deporte, y aunque había esclavos obligados a luchar, muchos eran voluntarios. Además, aunque es cierto que morían muchos, eran solo una pequeña parte del total, no interesaba que muriesen, ya que significaba una importante pérdida de dinero para él que dirigía la escuela de gladiadores a la que pertenecía. Por otro lado, no encontramos árbitros, que los había siempre, y ninguno aparece vestido y armado como sabemos que iban los gladiadores. 





Hay otros muchos fallos menores como que Corvus, un senador, vaya siempre con una coraza y no la característica vestimenta de senador, además de que aparece siempre acompañado de guardias pretorianos, los cuales escoltaban exclusivamente al emperador. El uniforme de los pretorianos, similar al que encontramos en Gladiator, es totalmente erróneo. 



En cuanto a la recreación de la ciudad en la película, comete algunos fallos más que significativos. Por ejemplo, encontramos que tiene puerto, cuando se ha comprobado que en esa época Pompeya estaba a un kilómetro del mar, donde lógicamente sí se encontraba el puerto. Por otro lado, en esa época Pompeya sufría grandes terremotos y muchos edificios estaban abandonados o en reconstrucción. En la película no solo no vemos edificios en construcción como deberíamos, sino que el senador Corvus plantea invertir en la construcción de un circo y un anfiteatro, algo absurdo en una ciudad que sufría terremotos de forma muy habitual. 



Como último punto a destacar, la erupción del Vesubio y la destrucción de la ciudad es más espectacular que real, siendo la principal causa de la muerte de los pompeyanos, los gases y la ceniza desprendida del volcán, cuando en la película vemos bolas de fuego, un maremoto y la aparición de grietas en el suelo. Si todo esto último hubiese ocurrido como en el filme, no tendríamos restos tan bien conservados hoy en día. Eso sí, debemos entender esa separación del rigor histórico como una forma de hacer más atractiva la película.



Película Gladiator

 


Que Gladiator es una gran película es algo que todos sabemos, pero al igual que muchas grandes producciones de Hollywood, tiene numerosos errores históricos. La finalidad de esta publicación no es criticar la película, si no aprender historia a partir de ella y señalar aquello que no debemos de “creernos” de ella.


Al principio de la película, ocurre un hecho clave en la trama. El emperador Marco Aurelio es asesinado por su hijo Cómodo, sin embargo, murió por viruela. Tampoco es cierto que nombrara heredero a Máximo y no a su hijo, el cual en realidad fue nombrado heredero nada más nacer. Además la relación entre padre e hijo era muy buena. Cómodo además reinó tres años junto a Marco Aurelio y doce en solitario, más tiempo que el corto período que parece narrar la película. Algo cierto es que Cómodo combatió como gladiador en el Coliseo, un espectáculo que le encantaba y se le daba muy bien. Siempre ganó sus combates en la arena y ningún gladiador fue capaz de derrotarlo en combate, llegando a registrarse más de 700 combates con Cómodo presente, aunque se debe decir que era probable que combatiera con mejores armas que las que usaban los gladiadores. El emperador acabó sus días estrangulado en la bañera por el luchador Narciso, no en la arena de combate como aparece en la película. En cuanto al protagonista, Máximo, es un personaje totalmente ficticio, algo entendible ya que hablamos de una película. Debemos añadir también que no está basado en ningún personaje real.







Cómodo en combate, comparación de la película con una ilustración de Milek Jakubiec



La mayoría de la película gira en torno a la gladiatura, pero esta no tiene nada que ver con cómo la vemos en la película. Debemos tener en cuenta que era un deporte y si, moría gente, pero muy poca comparado con los combates a muerte que podemos ver. La película no refleja para nada el mundo real de los gladiadores. Recordemos que había distintos tipos de gladiadores, el secutor, el tracio, el murmillo, reciario...etc, y ninguno aparece en la película. Otro dato es que el famoso casco que porta el protagonista está totalmente inventado y no se asemeja ni de lejos a los que se llegaron a utilizar en la arena, al igual que el resto de cascos que podemos ver. 






Comparación de un combate de gladiadores. Podemos ver a los combatientes con sus respectivos armamentos según el tipo de gladiador que son y controlados por un árbitro, el summa rudis. Ilustración de Peter Connolly.





Vayámonos ahora con los “fallos visuales” y secundarios que tiene la película. Esta comienza con una batalla contra tribus germanas la cual contiene numerosos errores. Para empezar los legionarios llevan una vestimenta muy similar a la real pero con muchos fallos, destacando el casco que usan y que lleven el gladius a la izquierda y no a la derecha. También la caballería es totalmente errónea, sólo aciertan en el uso de escudos ovalados. Al igual que los soldados romanos, los germanos dejan mucho que desar. Un detalle menos importante pero que debemos mencionar, es el uso de catapultas en la batalla. Estas, al igual que las demás armas de asedio que aparecen en la película, nunca eran usadas en una batalla campal, solo en el caso de asedios. 



Recreación histórica del legionario romano e imágenes de la película. Vemos claramente lo diferente que son los cascos


Comparación de la caballería en la realidad y en la película


Por otro lado, se puede ver en los estandartes la legión Felix III. Esta legión nunca existió o al menos no hay ninguna evidencia de que ninguna legión tuviese ese nombre. A pesar de todo lo mencionado, no podemos olvidar el uniforme que utilizan los pretorianos. La guardia pretoriana en batalla iba igual que el resto de legionarios, diferenciándose sólo por los escudos, llevando unos ovalados y no rectangulares, y por otros pequeños detalles. En la película, aparecen con toda la armadura metálica de color negro, cascos rarísimos con penachos morados, y capas moradas. Además de otros errores menores. Como vemos podríamos decir que están totalmente inventados, a parte de que el púrpura era un tinte exclusivo de emperadores y de gente de muy alta clase y adinerada. Es entendible que cambien cosas para que la película resulte más atractiva visualmente, pero se podría hacer perfectamente respetando lo correctamente histórico en todo momento, y no inventandose al completo al pretoriano romano.


Diferencias del pretoriano en la película y en la vida real.


Otros errores menos importantes que podemos encontrar en la película son los siguientes:

-El nombre Máximo Décimo Meridio no es correcto. Lo correcto sería usar Décimo

- Meridio Máximo, pues Máximo es el cognomen y Décimo el praenomen.

-En la película se afirma que Marco Aurelio prohibió las luchas de gladiadores en Roma pero el auténtico emperador tan solo prohibió los combates de gladiadores en Antioquía.

-En la primera imagen panorámica de la antigua ciudad se observan varios edificios que no existían en esa época. 

Son mucho más los errores que encontramos, como por ejemplo en el uso del latín. Sin embargo, no vamos a entrar en más detalles. Como hemos dicho al principio, más que criticar queremos utilizar esto para aprender, pues toda crítica carece de sentido si no es utilizada para el aprendizaje.


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