La verdadera historia de los protagonistas de la serie "Roma"



Fotograma de la serie Roma e ilustración  de Peter Connolly


La muy conocida serie Roma de HBO, mezcla tanto historia como ficción, siendo un ejemplo de ello la historia de sus dos principales protagonistas, Lucio Voreno y Tito Pulón, centurión y legionario respectivamente de la Legio XIII Gemina. Ambos personajes están basados en dos personas que sí existieron. Para encontrar lo que realmente sabemos de ellos debemos irnos a Comentarios sobre la guerra de las Galias, del propio Julio César, exactamente al capítulo 44 del Libro V. En él, de forma más extensa, se nos cuenta lo siguiente. Siendo el 54 a. C., los nervios atacaron a la Legio IX Hispana cuando se encontraba acuartelada. 

En esta legión, había dos centuriones valerosísimos  llamados Tito  Pulón y Lucio Voreno que competían continuamente el uno con el otro por ver quien destacaba más. Durante el ataque de los nervios, Pulón le dijo a Voreno: “¿A que esperas, Voreno? ¿O cuándo piensas demostrar tu valor? Esta jornada decidirá nuestras competencias”. Tras ello, Pulón salió de las fortificaciones directo a por el enemigo. Tras resultar herido, su competidor Voreno corrió a ayudarle, desviando la atención de todos los enemigos, que daban ya a Pulón por muerto. Con gran ímpetu, Voreno consiguió matar a varios y hacer huir a otros cuantos, a los que decidió perseguir con excesivo ardor. Consecuencia de ello fue que cayese en un hoyo quedando atrapado y rodeado de enemigos. Para su fortuna, su competidor Pulón, corrió en su ayuda para rescatarlo, salvandole la vida y devolviéndole el favor. Lucharon entonces hombro con hombro, y tras matar a muchos se retiraron al campamento cubiertos de gloria. 


Centuriones romanos de época cesariana, el de la derecha preparado para el combate (Graham Sumner).  Caracterizados a semejanza de los actores de los personajes en la serie. 


César nos dice que ninguno destacó más que el otro, pues ambos se salvaron la vida, resultando la competencia entre ambos quedar en empate aquel día. Por otro lado, también nos dice que pronto serían ascendidos a los primeros órdenes. Sobre Lucio Voreno no volvemos a saber nada más, al contrario que sobre Pulón. Durante la guerra civil, tras ser obligado a rendirse, se pasó al bando pompeyano convenciendo a muchos a hacer lo mismo. Su última aparición conocida es defendiendo valerosamente el campamento de Pompeyo tras la batalla de Farsalia, pudiendo ser en esta escena donde perdiera la vida.  

Bibliografía:

-Comentarios sobre la guerra de las Galias, Julio César. Cículo de Lectores, Editorial Gredos (2007)




 

Viriato y la rebelión lusitana

 


Ilustración superior de Darren Tan, inferior de Akshay Misra


Viriato es conocido por ser uno de los mayores enemigos de Roma. Su historia ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a Apiano y Diodoro de Sicilia, autores romanos. Sabemos poco acerca de él, ni dónde nació ni si era guerrero o pastor, las fuentes se contradicen en eso. Lo que sí sabemos es que pertenecería a alguna tribu lusitana de la cual se convirtiría en jefe por elección. En plena expansión romana por Hispania, unos 10 000 lusitanos fueron asesinados a traición por Galba cuando negociaban un acuerdo de paz, y otros 20.000 serían esclavizados. Entre los supervivientes se encontraba Viriato, el cual liderará a los lusitanos en una rebelión que traerá grandes problemas a Roma. Galba sería más tarde juzgado por el Senado pero resultaría absuelto. 


Es el año 147 a. C.  y Viriato obtiene grandes victorias tras vencer a algunos ejércitos romanos y tomar diferentes ciudades. Es entonces cuando comienza a usar la famosa táctica de guerrillas, la cual no inventó él, retirándose cuando es necesario mientras hostiga y embosca al enemigo. La situación cambia en el 145 a. C. cuando tras haber vencido a Cartago, Roma se centra en la guerra lusitana enviando nuevas tropas y recursos. Esta conseguirá hacer retroceder a los lusitanos, pero no capturar a Viriato, el objetivo principal y clave si querían acabar con la rebelión. En el año 140 a. C., con la incorporación de nuevos pueblos celtíberos a la rebelión, da comienzo la llamada tercera guerra celtíbera  y como si de una partida por turnos se tratara, es ahora Viriato quien hace retroceder a los romanos.





Desesperada, tras ver que después de muchos intentos no ha conseguido cambiar la situación, Roma envía a Serviliano junto a un enorme ejército el cual incluía hasta 10 elefantes. El cónsul romano logró liberar varias ciudades y vencer a un gran ejército lusitano no sin dificultad, pero para lamento de Roma, mientras asedia la ciudad de Erisan, es cercado por Viriato, tras lo cual se ve obligado a firmar la paz. En ese tratado se le concede la independencia a las tierras de Lusitania poseídas por Viriato,​ además de ser reconocido como jefe de los lusitanos y recibir el título de amigo del pueblo romano. El sueño de Viriato de unir a todos los lusitanos bajo un mismo reino independiente a Roma parecía haberse cumplido pero, ¿cumplirá Roma su tratado?




Poco tiempo después de haberse firmado la paz, en ese mismo año, en el 140 a. C., se retomaron las hostilidades. En Roma muchos consideraron vergonzoso el tratado llevado a cabo, ya que era sinónimo de derrota. Fue enviado a Hispania el cónsul Cepión, quien comenzó a perseguir a Viriato mientras este realizaba una difícil huida mientras era hostigado constantemente por más tropas romanas. Ahora si el fin del caudillo lusitano se acercaba. La crítica situación en la que se encontraba le hizo verse obligado a pactar con Roma, aunque las negociaciones fracasaron. En un segundo intento, el caudillo lusitano envió a los turdetanos Audax, Ditalco y Minuro como embajadores para negociar con el propio Cepión. Estos sin embargo, pactaron traicionar a Viriato y asesinarlo a cambio de riquezas y tierras.
La leyenda cuenta que, al volver al campamento lo mataron mientras dormía, clavándole un puñal en el cuello, puesto que Viriato siempre dormía con su armadura puesta.​ A continuación estos marcharon al campamento romano a cobrar la recompensa, dónde Cepión les habría negado esta con la frase: “Roma no paga a traidores”. Hoy en día se considera que posiblemente la frase fuese una invención posterior, tal vez por los propios romanos para ocultar el hecho de ser responsable de tal traicionero asesinato. No era costumbre para los romanos aprobar la muerte de un jefe rival a manos de sus propios hombres.

Asesinato de Viriato
  
  Cuadro La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos (1807), de José de Madrazo 


Tras su muerte, Viriato recibió un magnífico funeral por parte de su ejército, el cual le fue leal durante todo el transcurso de la guerra, ya que no se conocen deserciones ni motines contra él. La muerte de Viriato supuso el comienzo del fin de la resistencia lusitana en Hispania. Táutalo, el sucesor de Viriato, tras varios fracasos, se vió obligado a firmar la paz con Cepión. Como era de esperar, ésta fue beneficiosa para los romanos, que se quedaron con la mayoría de territorios por los que se había luchado. A pesar de la derrota lusitana, los romanos no conseguirían pacificar Lusitania hasta tiempos de Augusto, más de cien años después. Viriato pasaría a la historia como un héroe, aquel que se enfrentó a la mayor potencia bélica de la época y al que solo consiguieron vencer mediante la traición. Un héroe convertido en leyenda, un héroe llamado...Viriato.



Bibliografía:

-Desperta Ferro Antigua y Medieval N.º 61: "Viriato. Terror de Roma"


Cesarión, el hijo de Roma y Egipto

 


Fotograma superior de la serie Roma, 
imagen inferior de un busto atribuido a Cesarión
 

Ptolomeo XV Filópator Filómetor César, apodado por los alejandrinos como Cesarión “Pequeño César” fue un faraón de la dinastía ptolemaica. Parece no haber duda respecto a que su madre fue Cleopatra VII, última reina de Egipto. Respecto de la atribuida paternidad de Julio César, no se puede asegurar con certeza. en todo caso, el niño era ilegítimo, y al no ser adoptado no podía ser ciudadano romano. 


Aunque no está claro cuándo vino al mundo Cesarión, lo más probable es que su madre le diera a luz en Alejandría el 23 de junio del año 47 a. C.,​ trasladándose a Roma, donde vivió hasta que se produjo el asesinato de César, ya que Cleopatra y él regresaron inmediatamente al país del Nilo. A finales del 34 a. C. en las Donaciones de Alejandría,  a Cesarión se le nombró corregente de Egipto, Chipre, Libia y la parte sur de Siria, subordinado a su madre, y también fue nombrado rey de reyes, a la vez que se le proclamaba hijo y heredero legítimo de César, pese a que él no lo había reconocido. Esta declaración fue la causa de la ruptura definitiva en las relaciones de Marco Antonio con Octavio. El poder de este descansaba fundamentalmente en el hecho de ser considerado como el heredero de César por adopción, lo cual le garantizaba el apoyo del pueblo romano y la lealtad de las legiones. El hecho de que Cesarión hubiera sido anunciado como el hijo legítimo de César y su heredero, ponía en peligro su futuro.



Cleopatra y Cesarión a la izquierda de la imagen. Templo de Dendera, Egipto

En el año 30 a. C. Octavio invadió Egipto, decidido a asesinar a Cesarión. Cleopatra intentó proteger a su hijo enviándolo al puerto de Berenice, en el mar Rojo, para que viajase a la India.​ Sin embargo, poco después de la muerte de Cleopatra, Cesarión, por consejo de su tutor, quien creía que era mejor confiar en Octavio, regresó a Alejandría, donde fue asesinado a la edad de 17 años.


Para muchos pudo haber sido una suerte ser hijo de dos de las personas más poderosas de la época, pero para él, fue su perdición. Como hemos comentado no se puede garantizar si era realmente hijo de César, pero para los ojos del pueblo egipcio y parte del romano lo era, y eso fue lo que marcó su vida, aquel niño hijo de Roma y Egipto, cuya temprana muerte supuso la inevitable pérdida de independencia del país egipcio, que quedaría finalmente anexionado a Roma.



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Arquímedes de Siracusa



(Ilustración superior es de Johnny Shumate)

Arquímedes es considerado uno de los grandes físicos y matemáticos de la historia. Nacío en el 287 a.C., en la ciudad griega de Siracusa, en la isla de Sicilia. Esta ciudad tuvo un gran importancia en su época, rivalizando con potencias como eran Cartago o Roma. Sobre su vida personal no sabemos nada, ni si se casó ni si tuvo hijos. Se sabe que un amigo de Arquímedes, Heráclides, escribió una biografía sobre él, aunque este libro se perdió. Según el historiador Diodoro, durante su juventud estudió en Alejandría, algo bastante probable. Los oficios de Arquímedes no fueron pocos; físico, ingeniero, inventor, astrónomo y matemático griego, y su legado fue impresionante. Entre sus avances en física se encuentran sus fundamentos en hidrostática, estática y la explicación del principio de la palanca. Es reconocido por haber diseñado innovadoras máquinas, incluyendo armas de asedio y el tornillo de Arquímedes. Este último, conocido actualmente como tornillo sin fin,es conocido gracias al de Siracusa, aunque hay hipótesis de que se usara en el antiguo Egipto. Sus aplicaciones hoy en día son incontables. En matemáticas también destacó notablemente. Hizo un gran trabajo en el cálculo de áreas, y dió un valor más preciso al número Pi. Arquímedes también nos dejó frases célebres como “Eureka” o “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, ambas atribuidas a él, aunque no hay evidencias de que las pronunciase realmente. Respecto a la primera frase, se cuenta que Arquímedes pronunció esta palabra tras descubrir el que ahora se denomina Principio de Arquímedes que establece la relación entre el volumen de un cuerpo sumergido y la fuerza de flotación que este experimenta. Este hallazgo lo habría realizado mientras se encontraba sumergido en la bañera y tal fue su alegría que salió corriendo a las calles de Siracusa desnudo gritando ¡Eureka! (‘¡Lo he descubierto!





Un acontecimiento clave en la vida de Arquímedes y que acabaría con esta sería el sitio de Siracusa. Este sitio, ocurrido desde el 214 a.C y el 212 a.C durante la segunda guerra púnica, acabó con la destrucción de la ciudad por parte de los romanos. Arquímedes destacó en la defensa de la ciudad, proporcionando sus conocimientos para máquinas y armas. El general Marcelo, ordenó no herir a Arquímedes, sin embargo, fue asesinado por un soldado romano mientras realizaba un problema matemático en el suelo. Son varias las versiones que se nos cuentan, y algo contradictorias, aunque todas coinciden en lo mencionado. Las últimas palabras atribuidas a Arquímedes fueron "No molestes mis círculos", en referencia a los círculos en el dibujo matemático que supuestamente estaba estudiando cuando lo interrumpió el soldado romano. Un final trágico para uno de los mayores intelectuales de la historia, Arquímedes de Siracusa.



 

Las carreras de Maratón






La historia del nombre de esta prueba deportiva, la maratón, la hemos oído en numerosas ocasiones, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos es errónea. Su origen está en  dos personajes y episodios distintos. El primero es Filípides (o Fidípides), de quien nos habla Heródoto (VI. 105). Según nos cuenta el historiador griego, cuando el ejército persa desembarcó en la llanura de Maratón, Filípides recorrió los 225 km que separaban a Atenas de Esparta en poco más de un día para pedir ayuda a los espartanos en la guerra que se avecinaba. Ciertas tradiciones en el calendario espartano hicieron que el ejército partiera con demora y llegara tarde a la batalla, habiendo ya concluido y siendo en vano la gesta de Filípides. El segundo personaje es el heraldo Tersipo o Eucles, quien según nos cuenta Plutarco en su obra Moralia, tras acabar la batalla, recorrió los 42 km que separan la llanura de Maratón de Atenas para avisar a los atenienses de su victoria e infundirles ánimos en la defensa de la urbe ante el posible ataque que se aproximaba por parte de la flota persa.

Será Luciano de Samosata, autor del siglo II d. C., quien confundirá a ambos personajes afirmando que fue Filípides quien recorrió los 42 km hasta Atenas, y añade que al poco de llegar, murió de agotamiento. Esta confusión del autor sirio, es la historia que desafortunadamente se sigue contando hoy en día.

Siglos más tarde, en los juegos de Atenas de 1896, se incorporó la carrera de maratón, en honor a la carrera de Tersipo. Esta era de unos 42 km exactos, aunque la longitud moderna es de 42.195 metros, siguiendose la que se estableció en los Juegos Olímpicos de Londres de 1908. Por su parte, la gesta de Filípides no quedó en el olvido, y desde 1983, se celebra anualmente la Espartatlón, una carrera de 246 km que va desde Atenas a Esparta.

 


Bibliografía:

-Desperta Ferro Antigua y Medieval N.º 57: "Maratón"


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Augusta Emerita, la ciudad de Mérida





Acabadas las guerras cántabras en el norte de España, fue fundada por orden de Augusto una colonia de veteranos a orillas del Guadiana. Su nombre sería Augusta Emerita, actualmente Mérida. Este procede de “Augusta”, al haber sido fundada por Octavio Augusto, y de “Emeritus” que significa “retirado”, refiriéndose a los veteranos. Cuando un legionario se licenciaba, es decir, cumplía sus años de servicio, debía recibir parcelas de tierras como recompensa. Originalmente, estas debían estar en Italia, aunque Octavio siguió la tradición de César de entregar tierras de otras provincias del Imperio. Augusta Emerita nació para los veteranos de la Legio V Alaudae y Legio X Gemina, aunque más tarde se irían uniendo veteranos de otras legiones. 


La ciudad fue fundada en un punto estratégico, un lugar cercano a Hispalis pero más al norte de por entonces la zona más romanizada y estabilizada, la Baetica. De esta forma, podía funcionar como un punto de abastecimiento para los ejércitos del norte, zona muy inestable donde se sucedían las revueltas y los enfrentamientos. La práctica de fundar colonias de veteranos para estabilizar y romanizar zonas era muy común, procediendo de ello gran parte de las ciudades hoy en día existentes. 


Mérida creció rápidamente hasta convertirse en capital de la provincia Lusitania. Fue enorme el esplendor que llegó a alcanzar la ciudad. Su circo, su teatro, y su anfiteatro son ejemplos de ello. El siglo III d. C., devastador en todo el imperio romano, tuvo sus consecuencias en la ciudad, perdiendo el lustre de antaño. Sin embargo, cuando Diocleciano reorganizó el mapa político, Augusta Emerita fue nombrada la capital de la diócesis Hispaniarum, que abarcaba toda la península ibérica y parte de la actual Marruecos. Consecuencia de ello fue que la decadencia a la que se enfrentaba el imperio no le afectase tanto. Sin embargo, nunca más volvería a ser aquella ciudad próspera y pujante de principios de era. 


Actualmente, Mérida es una ciudad perteneciente a la provincia de Badajoz, aunque es capital de la comunidad autónoma a la que pertenece, Extremadura. Aunque la actual ciudad no se puede comparar con lo que antaño fue, su legado aún perdura.


Desperta Ferro Mérida, J.R. Casals

Recreación digital de Augusta Emerita realizada por Josep R. 
Casals para la revista Desperta Ferro


Bibliografía: 

-Desperta Ferro Arqueología e Historia  n.º 32 "Mérida romana" 


Qué lugares debes visitar (relacionados con el mundo antiguo)


A continuación una lista de los principales lugares para visitar de la ciudad, no todos. Para obtener más información sobre los diferentes monumentos y demás visita:

http://turismomerida.org/que-ver/


Teatro y anfiteatro (ver ubicación)

Uno de los teatros mejor conservados del mundo romano y seña de identidad de la ciudad,  además de Patrimonio de la Humanidad como parte del conjunto arqueológico de Mérida. Es visita obligada junto al anfiteatro romano, próximo a este.

Augusta Emerita, Mérida romana

Augusta Emerita, Mérida romana


Templo de Diana (ver ubicación)

La estructura de este templo ha sobrevivido al tiempo gracias a su reutilización en otros edificios como una iglesia o un palacio. Forma parte también del conjunto, un edificio  visitable donde podremos encontrar salas donde saber más sobre el templo y la religión romana. A modo de curiosidad, no estaba dedicado a Diana, aunque lo indique su nombre actualmente.

Augusta Emerita, Mérida romana


Museo Nacional de Arte Romano (ver ubicación)

Contiene una de las colecciones de época romana más importante y grande de toda España. La gran cantidad de hallazgos arqueológicos de la ciudad, enriquecen notablemente el museo, y dan muchos datos de como era una ciudad romana. Cabe destacar la gran cantidad de imponentes mosaicos que podremos ver, además de los restos de algunas viviendas que se encuentran dentro del museo. Visita obligada para todo amante del arte o la cultura romana.

Augusta Emerita, Mérida romana

Augusta Emerita, Mérida romana


Basílica de Santa Eulalia (ver ubicación)

Esta basílica fue construida donde según la leyenda fue construida sobre el túmulo funerario de la mártir cristiana y hoy en día patrona de la ciudad. Además del templo en sí, lo que nos interesa es la cripta. Las excavaciones han sacado a la luz las ruinas de algunas casas romanas, así como una necrópolis cristiana establecida tras el abandono de ese terreno. Destacan los vestigios del primer túmulo funerario de Santa Eulalia, el cual conserva parte de su pintura. Visita muy recomendable.

Augusta Emerita, Mérida romana


Augusta Emerita, Mérida romana

Circo romano (ver ubicación)

Erigido extramuros de la ciudad y con una planta ovalada de unos 440 m de longitud por 115 m de ancho, este circo fue uno de los más importantes de todo el Imperio Romano después el Circo Máximo de Roma. Hoy en día podemos visitar algunos restos que hacen perfectamente distinguible las dimensiones del circo. Además, se encuentran junto a un centro de interpretación con interesantes carteles que te ayudarán a comprender mejor las carreras de cuadrigas y el circo en sí.

Augusta Emerita, Mérida romana


Casa del anfiteatro (ver ubicación)

Este recinto, visitable desde 2020, es conocido como Casa del Anfiteatro, e incluye un tramo de la muralla, otro de la conducción del acueducto de San Lázaro, una torre de decantación de agua del mismo, restos de dos viviendas y un mausoleo. Las casas, datadas a finales del s. I d. C., conservan restos de sus patios, pasillos y habitaciones, algunas pavimentadas con mosaicos. 

Augusta Emerita, Mérida romana

Casa del Mitreo y columbarios (ver ubicación)

Esta casa construida a extramuros, perteneció a alguna familia con relevancia dentro de la sociedad emeritense, pues así lo indica su extensión y la decoración de algunas de sus estancias. Gracias al gran trabajo arqueológico realizado son perfectamente distinguibles las estancias, los pasillos y los tres patios de esta enorme vivienda. Además, podemos ver algunos suelos que conservan sus mosaicos así como restos de policromía en algunas paredes, lo cual facilita el imaginarse como fue un día la vivienda. En la zona del columbario, se encuentran diferentes formas de monumentos funerarios, hablamos de estelas, cupas, mausoleos y columbarios.


Augusta Emerita, Mérida romana

Augusta Emerita, Mérida romana

Acueducto de Los Milagros (ver ubicación)

Augusta Emerita, Mérida romana


Colección Visigoda (ver ubicación)

Es la mejor colección de la escultura visigoda en España. Comprende varios grupos: 

-Conjunto constituido por las piezas decoradas procedentes de la estructura arquitectónica. 
-Mobiliario litúrgico, como pilastrillas de altar, mesas y pies de altar
-Nichos u hornacinas.
-Placas de cancel como elemento mobiliario litúrgico. 
-Otro grupo constituido por una pila bautismal, un fragmento de canalización decorada y algunas inscripciones.

Augusta Emerita, Mérida romana


Puente romano (ver ubicación)


Augusta Emerita, Mérida romana


Arco de Trajano (ver ubicación)

Gran arco romano construido como tal vez puerta monumental de entrada al supuesto primer recinto de la ciudad​ o  como posible arco triunfal. Si bien es llamado Arco de Trajano, no hay ningún fundamento para considerar que existe alguna relación con el emperador romano.


Augusta Emerita, Mérida romana


Pórtico del Foro municipal (ver ubicación)

Se trata de la esquina de un pórtico monumental que formaba parte del grandioso programa propagandístico del antiguo Foro Municipal de Augusta Emerita. Se pueden observar  grandes columnas corintias sobre las cuales  descansa un ático con metopas en las que se alternan medallones y cariátides portando cráteras. Los muros de cierre presentan grandes hornacinas en las que iban dispuestas tanto estatuas de la familia imperial como de dioses y mitos ligados a la historia de Roma y a la familia de Augusto.


Augusta Emerita, Mérida romana



¿Cómo jugaban los niños de la Antigua Roma?

 




Como dijo una vez el dramaturgo checo Tom Stoppartd, “si llevas tu infancia contigo, nunca envejecerás”. Y es que a pesar de los siglos de diferencia que hay entre nosotros y los romanos, apenas hemos cambiado en cuanto a ser niño se refiere. La forma que tenían los romanos de divertirse en su infancia era muy similar a la actual si ignoramos toda la revolución tecnológica que se ha impuesto recientemente. Un clásico juego como es el de las canicas ya era conocido por ellos, por entonces llamado ocellates, estaban hechos con piedras redondas de barro cocido. También se han encontrado versiones de canicas fabricadas con vidrio transparente, más similares a las actuales. Otro juego aún existente es la morra, un juego de manos que consistía en acertar el número de dedos sacados entre dos jugadores. El columpio, el cara o cruz, el escondite, las muñecas o las cocinitas son más ejemplos de  juegos muy populares que han sobrevivido hasta nuestros tiempos prácticamente de forma idéntica. Otros sin embargo han evolucionado, como la mosca de bronce, la cual podría ser la predecesora de la gallinita ciega. Esta funcionaba de la siguiente forma. Se le vendaban los ojos a un niño y gritaba: “yo cazaré a la mosca de bronce”. Los otros respondían: “tú la cazarás pero no la atraparás”, y el resto corrían, imitando el zumbar de las moscas, evitando ser pillados.  

Por otro lado encontramos juegos de tablero como el latrunculi (similar al ajedrez o damas) o “el ludus duodecim litterarum” (similar al tres en raya). Estos dos últimos, al igual que muchos juegos de dados, eran jugados también por adultos. Es tambíen el caso del trochus, en el cual se hacía girar un aro el cual se intentaba mantener en movimiento gracias a un palo o guía. Este juego tiene su origen en Grecia y era practicado por gimnastas, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los juegos favoritos entre los infantes. 





Resulta sorprendente que cosas tan simples y sencillas como los juegos infantiles, hayan sobrevivido iguales o casi iguales hasta nuestros días. Y es que como  hemos podido comprobar una vez más, no somos tan diferentes de los romanos como pensamos.



La ciudad de Cáceres

 



Apenas tenemos información sobre la ciudad de Cáceres en la antigüedad, y todo lo que sabemos es gracias a la arqueología y a Plinio el Viejo, quien nos habla de la entonces colonia romana en su obra Historia Natural. La primera presencia romana en el territorio actual de la ciudad se debe a la fundación de un campamento llamado Castra Servilia,  según el escritor romano. No se ha hallado su ubicación exacta  y no tenemos más fuentes que hablen sobre él, por lo que está envuelto en debate y suposiciones. Su fundación,  dado su nombre, es atribuida  al político y militar Q. Servilio Cepión, quién participó en las guerras contra Viriato, en torno al 139 a. C. La función del campamento habría sido la de controlar la zona por entonces hostil,  ya que sabemos de la existencia de vici o aldeas indígenas en los alrededores.


En el Museo de Cáceres, podemos encontrar una tabula o placa de bronce del 104 a. C. donde se menciona la rendición de un pueblo local. Esto confirma que las actividades bélicas en las proximidades continuaron tiempo después de la fundación del campamento.




Tabula o placa con inscripción hallada en Álcantara 
(Época romana 104 a. C.) (Museo de Cáceres)

Castra Servilia no fue el único campamento allí fundado que menciona Plinio, pues también nos habla de Castra Cecilia, conocido como “Cáceres el Viejo”.  Este es atribuido a Quinto Cecilio Metelo, quien lo  habría fundado en torno al 78 a. C. en su guerra contra Sertorio. A diferencia de lo que ocurre con el otro campamento, sí hemos encontrado su ubicación y gracias a la arqueología conocemos muchos detalles sobre él.


Si bien hasta ahora  solo hemos hablado de la presencia militar de Roma junto al actual territorio de Cáceres, es porque tendremos  que esperar  hasta bien entrado el siglo I a. C. para  la  fundación de una colonia.  Hablamos de Norba Caesarina.  Su nombre, Norba,  se atribuye al que podría ser su fundador, Cayo Norbanus Flaccus, gobernador de Hispania durante los años 36-34 a. C.  Habría sido en torno a estas fechas cuándo sería fundada la colonia. Se desconoce el motivo de su epíteto Caesarina, el cual  hace referencia a Julio César. Sobre su fundación apenas conocemos detalles, pero según nos cuenta Plinio, la población de la colonia se fusionó con las comunidades de Castra Servilia y Castra Cecilia.  Aunque ambos desaparecieron tiempo atrás, habría gente que se habría quedado en el lugar o incluso reinstalado en él tiempo después de la desaparición del campamento. Por otro lado, sabemos que los nuevos colonos fueron adscritos a la tribu Sergia, la de su fundador. 





Prueba de que los habitantes de Cáceres fueron adscritos a la 
tirbu Sergia. Lápida romana (Museo de Cáceres)


La colonia se vio siempre eclipsada por la cercana Augusta Emerita, aunque no impidió su crecimiento. A comienzos del siglo V d. C., la colonia sería abandonada como consecuencia de las invasiones germánicas. Tendría que esperar hasta la llegada de los mulsumanes para ser repoblada. Exactamente al año 1147, cuando Abd al-Mumin refundó la ciudad sobre los restos hispanorromanos y visigodos. 


Cáceres es hoy en día reconocido por su rico conjunto monumental perteneciente a la Edad Media principalmente, periodo donde la convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos, dió lugar a que hoy en dia a la ciudad se le llame como la ciudad de las tres culturas.


Bibliografía: 

-El caso de Norba Caesarina y sus contributa castra servilia y castra caecilia (artículo de Juan José Sayas Abengochea, Departamento de Historia Antigua. UNED). Obtenido en:  https://www.persee.fr/doc/casa_0076-230x_1985_num_21_1_2436



Qué lugares debes visitar (relacionados con el mundo antiguo)


Campamento romano “Cáceres el Viejo” (ver ubicación)


Es uno de los pocos restos de campamentos romanos de la época republicana que se conservan en España. Se encuentra a 2,5 kilómetros de Cáceres. Puede visitarse un interesante centro de interpretación y algunos puntos excavados del campamento, como por ejemplo algunos de los fosos de carácter defensivo que lo rodeaban. En el centro de interpretación se pueden ver maquetas y reconstrucciones gráficas de cómo fue realmente el campamento militar y la vida de sus pobladores.







Museo de Cáceres (ver ubicación)


En él, además de cosas de otras épocas,  podrás encontrar numerosos hallazgos arqueológicos de época íbera, como algunas armas y dibujos de guerreros,  y romana, especialmente inscripciones muy interesantes.








Ciudad romana de Cáparra (ver ubicación)

Si bien se encuentra al norte de la provincia de Cáceres, lejos de la ciudad, merece mención. Cáparra fue una ciudad romana abandonada durante la Edad Media. Hoy en día, se pueden visitar sus ruinas destacando su impresionante y famoso arco, tetrapylum, el único de sus características en España, el cual se ha convertido en el símbolo más representativo de la ciudad.







El Egipto ptolemaico, donde vivió y reinó Cleopatra

 





Desde que ocupó el trono Ptolomeo Sóter I, uno de los generales de Alejandro Magno, Egipto sería gobernado por la dinastía ptolemaica, siendo Cleopatra la última de ese larga estirpe. El hecho de que el país estuviese gobernado por faraones de origen macedonio, no dio lugar a la imposición de una cultura sobre otra, sino todo lo contrario, trajo consigo la creación de un Egipto de dos culturas: la griega y la egipcia. Desde un principio, los ptolomeos adoptaron las costumbres y tradiciones locales, incluso algunas que se remontaban hasta el cuarto milenio antes de cristo. Esto se dio con la intención de adaptarse, social, cultural, religiosa, y lingüísticamente a las expectativas de sus súbditos egipcios.


Cuando hablamos del Egipto ptolemaico, hablamos de un país helenizado con una gran estabilidad económica, siendo medianamente rico. La llegada de los griegos y la fundación de Alejandría había llevado a las tierras del Nilo nuevas riquezas y comercio, además de sabiduría y conocimiento por medio de los filósofos griegos. La construcción de la Biblioteca de Alejandría, que llegó a albergar hasta 900.000 manuscritos, convirtió la ciudad en la capital cultural e intelectual de todo el Mediterráneo. 




En tiempos de Cleopatra, la escena internacional se extendía desde la India en el Este hasta los confines de Europa en Occidente.  El Egipto ptolemaico se situaba virtualmente en el centro de ese mundo interconectado, siendo el corazón de una red de globalización antigua. Prueba de ello es el comercio de bienes exóticos así como de disfrutar de un comercio regular con la India. Sin embargo, este no es el único testimonio de este fenómeno, sino que también se refleja a través de la expansión de horizontes geográficos de producción cultural y literaria.



Cultura y sociedad


Por una parte, estaba esa clase griega gobernante, con la familia real como heredera de Alejandro y una élite surgida de los descendientes de los colonos griegos y macedonios; por otra, estaría la población egipcia que nada tendría que ver con las decisiones de sus gobernantes.


Si bien al principio esa división era menos nítida y estaba más acentuada, no podemos calificar la sociedad egipcia como dual para tiempos de Cleopatra. De hecho, el contacto e interacción entre ambos componentes étnicos se convirtió en la norma de transcurrir del tiempo en el periodo ptolemaico. Prueba de ello a través de una producción única a nivel cultural, artístico, religioso e incluso lingüístico. 


La apertura a la escena internacional con los ptolemaicos llevó al país al influjo de nuevas lenguas y culturas, convirtiéndose principalmente en una sociedad compuesta, principalmente egipcia y helenizada. Este proceso se vió facilitado por, entre otras cosas, por dos fenómenos comunes: la práctica de matrimonios mixtos y la movilidad social, que permitía a los egipcios moverse en la escala social. Dentro de las familias mezcladas, los egipcios podían incluso adoptar nombres griegos.


Aunque son las identidades griega y egipcia las que socialmente definen el Egipto ptolemaico,  es importante recordar sin embargo que su sociedad era significativamente más multicultural y que muchas otras minorías estaban presentes en el valle del Nilo. Un ejemplo de ello son la existencia de comunidades de hebreos judíos. La primera traducción completa al griego de la Biblia hebrea, el Antiguo Testamento, se realizó en este periódo del país egipcio. Según cuenta la leyenda, dicha traducción fue encargada por Ptolomeo II Filadelfo, quien quería recopilar en la reciente fundada Biblioteca de Alejandría los textos más antiguos de la humanidad.


El multiculturalismo del Egipto ptolemaico, no definía tan sola su sociedad en el ámbito interno,  sino que también dice mucho de Egipto en la ambiciosa internacional actitud que mostraba respecto al resto del mundo antiguo. La influencia cultural que ejerció en otros territorios fue notable.



La pluralidad lingüística


Aunque de acuerdo al historiador griego Plutarco, Cleopatra fue la única gobernante ptolemaica que se molestó en dominar la lengua egipcia, la pluralidad lingüística fue uno de los rasgos más definitorios del Egipto ptolemaico.  


La población egipcia conocía el griego. Una gran mayoría de los egipcios podían al menos seguir una conversación en griego en cuestiones prácticas y con fines específicos, mientras que una minoría de la población si era completamente bilingüe.


Sí es cierto que era más habitual que los egipcios aprendieran el griego, para ello el ascender socialmente por ejemplo, que a la inversa. Sin embargo, sabemos de algunos griegos que sí aprendieron egipcio o incluso lo leían,  como vemos en una carta enviada por una mujer a un pariente varón en el siglo II a. C.;

“He sabido que estás aprendiendo la escritura egipcia, estoy extremadamente complacida contigo y conmigo misma” (papiro UPZ I.148).


Sabemos que existían diccionarios bilingües, llegando hasta nuestros días algunos ejemplos en papiro. Incluso tenemos  ejemplos de textos literarios originalmente compuestos en egipcio y posteriormente traducidos al griego. Además, la convivencia de ambas lenguas se vio reflejada en la escritura egipcia, sabiendo de la existencia de símbolos griegos en los jeroglíficos egipcios.


Tal vez el ejemplo más importante y famoso que tenemos de la convivencia de las lenguas griegas y egipcias es la piedra Rosetta. Esta es un fragmento de las muchas copias originales producidas en serie del llamado decreto de Menfis , publicado en el año 196 a. C.. En ella, el decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo.


Piedra Rosetta. Museo Británico. Londres, Reino Unido.


Religión


Siguiendo el ejemplo de Alejandro, los gobernantes ptolemaicos se coronaban de acuerdo con el ritual egipcio en Menfis, la antigua capital política y religiosa del país. De esta forma, abrazaban la tradición de la realeza faraónica, es decir, la ascendencia divina, instituyendo el culto a la familia real y tomando títulos divinos. También adoptaron las tradiciones funerarias egipcias. 


Desde tiempos atrás antes de Cleopatra, vemos reinas ptolemaicas representadas con vestimentas o rasgos egipcios.  A diferencia de lo que ocurría en la Roma republicana, donde las representaciones de personajes reales divinizados no tenía buena acogida, en oriente no era nada extraño, y además gozó de una importante tradición en el mundo helenístico.   Cleopatra era la nueva “Isis”, y su pareja por tanto debía ser Dionisio, uno de los equivalentes helenístico del egipcio Osiris. El propio padre de Cleopatra se apodó Dionisos. Al igual que hizo Marco Antonio antes incluso de tener una relación sentimental con Cleopatra.


Fue clave que en vez de ver a los sacerdotes como un peligro, los reconocieron como un aliado perfecto que podía otorgarles legitimidad religiosa y cultural a ojos de sus súbditos locales.  Se produjo una relación de apoyo mutuo entre los monarcas ptolomeos y el sacerdocio, con uno nombrando oficialmente al otro. 


En el ámbito religioso, los cultos y templos egipcios tradicionales  continuaron funcionando, pero el territorio,  especialmente las ciudades más grandes, también conoció la construcción de santuarios destinados a las deidades del panteón olímpico.  Ambas religiones convivieron y hasta se solaparon  identificándose dioses egipcios con griegos y viceversa. Por ejemplo, Horus se asimilaba con Apolo. La ciudad de Edfú,  que albergaba el mayor templo de este Dios,  fue llamada Apolinópolis, en griego.  No solo se construyeron templos de religión griega, sino que los monarcas fomentaron la construcción templos a las divinidades egipcias. Hoy en día encontramos algunos como el Templo de Filas, el cual vemos abajo.




El videojuego Assassin's Creed Origins, de donde proceden estas imágenes, ha sabido recrear perfectamente ese Egipto de las dos culturas, y a pesar de tener fallos, es muy recomendable para conocer el Egipto ptolemaico en el que vivió Cleopatra. Eso sí, no olvidemos que se trata de un videojuego.





 

Bibliografía: 

-Desperta Ferro Arqueología e Historia  n.º 34 "El Egipto de Cleopatra" 

-El Antiguo Egipto. Descubrir la historia  (Irene Cordón Solà i Sogalés)

  

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